Sinopsis: Scott Lang lidia con las consecuencias de sus elecciones
como superhéroe y padre. Mientras lucha por mantener un equilibrio entre su
vida hogareña y sus responsabilidades como Ant-Man, se enfrenta a Hope van
Dyne y al Dr. Hank Pym con una nueva misión urgente. Scott debe volver a
ponerse el traje y aprender a luchar junto con La Avispa mientras el equipo
trabaja en conjunto para descubrir secretos del pasado.
Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 1
hr 58 min
País: Estados Unidos
Director: Peyton
Reed
Guion: Andrew Barrer, Gabriel Ferrari, Paul Rudd, Chris
McKenna, Erik Sommers
Música: Christophe Beck
Fotografía:
Dante Spinotti
Reparto: Paul Rudd, Evangeline Lilly, Michael
Douglas, Michael Peña, Michelle Pfeiffer, Laurence Fishburne
Crítica de la película
La película de Ant-Man, producto de segunda categoría en el catálogo
de películas de Marvel, había captado mi interés cuando se estrenaba en
2015. En aquel entonces, fui al cine para conocer a este superhéroe que se
convierte en una cosa más pequeña que un átomo. En la sala no cabía nadie.
Recuerdo que tuve que digerir los fatigosos treinta minutos de anuncios
comerciales. Y empezaba a disfrutarla, hasta que me invadieron los bostezos.
Era de los pocos que combatían el aburrimiento con silencio, frente a una
fanaticada que gritaba como si estuvieran apostando en una gallera. El más
preciado recuerdo era que salía con la cara que pone aquel famoso meme:
decepcionado. El concepto de la hormiga atómica era interesante, pero
carecía de gracia, de cierto dinamismo. A pesar de todo, como la película
había reventado la taquilla sabía que, tarde o temprano, llegaría una
secuela.
La secuela se titula Ant-Man and the Wasp y, para colmo, la he
pasado peor que con la antecesora. No veo el supuesto entretenimiento, no me
emociona ninguna escena, los personajes son desechables, es una
infantilada con un argumento repleto de huecos cuánticos. Todo es
mareante, previsible, rutinario, lo único que me sorprende son las
ritualizadas escenas post-créditos. La dirige nuevamente Peyton Reed,
director que la elabora con chistes más pueriles y una acción de rutina,
supongo que para que el público simpatice más rápido con el héroe Scott
Lang/Ant-Man (Paul Rudd), protagonista que debe lidiar con una crisis
familiar que lo involucra en una visita por el mundo cuántico y en la lucha
con unos villanos de cartón.
Nada ha cambiado desde los eventos de Captain America: Civil War,
Scott sigue siendo el ex convicto vigilado por el FBI que ahora se encuentra
bajo arresto domiciliario por lo que pasó. En casa, disfruta de la presencia
de su hija, Cassie (Abby Ryder Fortson), con quien juega construyendo
hormigueros ultrasecretos. También ha formado una compañía de seguridad con
su amigo Luis (Michael Peña). Un extraño sueño que tiene lo lleva a trabajar
con Hank Pym (Michael Douglas) y con su hija, Hope van Dyne/The Wasp
(Evangeline Lilly), con el fin de recuperar a la esposa de este, Janet van
Dyne (Michelle Pfeiffer), quien se halla perdida en la realidad cuántica.
La motivación de Scott se sustenta en la responsabilidad paternal y en un
componente sentimental, pues además de preocuparse por su hija y de cooperar
con Hank, siente emociones por Hope, algo que anticipo fácilmente. Hope es
el interés romántico de Scott, pero, también, la compañera de acción: la
superheroína que simboliza que es el turno de la mujer para erradicar el mal
y salvar a los suyos.
La mayor debilidad de la película es la forma tan ingenua en que la trama
se desarrolla: las usuales persecuciones incoherentes en las que la policía
ni se da cuenta de lo que pasa; una subtrama de relleno en la que se
introduce un antagonista acartonado; el agente del FBI que parodia la
institución; un edificio que se convierte en un
macguffin indestructible; tres chiflados que no dan nada risa; una
joven malcriada del librito (Hannah John-Kamen como Ghost), de la cual sé de
antemano que no va a morir a causa de la moda de la diversidad que existe en
Hollywood, y que su problema tiene una solución más sencilla de lo que
aparenta. Aunque la trama de recuperar a Janet tiene coherencia, los
secundarios la entorpecen, haciendo que el ritmo sea muy
inconsistente.
La película, que recurre a la fórmula marveliana y a unos efectos
visuales que no me atrapan, comienza a cansar a la media hora. En el tercer
acto todo es aparatoso, aburrido, hasta durmiendo predigo lo que sucede.
Reed le da otra vez una dirección de cinta de robos, pero con el giro de
género que la inclina por la familia. Y es tan evidente que si no fuera por
la acción sería una película más infantil de la cuenta (con Disney todo es
posible). Dudo que vea otra del hombrecito hormiga y la avispa, mi
masoquismo tiene límites. Con cada estreno, esta franquicia se pone
peor.

5/10