¿Dónde está Ana Frank? es una película animada que constituye, en cierta medida, el regreso del cineasta israelí Ari Folman al cine de animación tradicional tras Vals con Bashir (2008) y El congreso (2013). Con una duración aproximada de 99 minutos, supone para mí una película animada que goza en la superficie de una animación bonita en su enfoque fantástico, pero cuya narrativa anodina avanza como un tren hacia la nada al frecuentar lugares comunes para esbozar su comentario sobre la memoria histórica y la vigencia del antisemitismo, dejándome con la sensación de que la premisa pierde el rastro de originalidad por los afanes progresistas que intentan actualizar el legado de Ana Frank.
La trama sigue a Kitty, la amiga imaginaria a quien Ana dirigía su diario, quien despierta en un futuro cercano en Ámsterdam para buscar a su creadora, desconociendo su trágico destino en el Holocausto, mientras lee el manuscrito varias veces para saber lo que sucedió y trata de adaptarse a la vida moderna al conocer a un chico inmigrante.
En general, la narrativa se estructura de una manera que me llama la atención, en un principio, cuando entremezcla secuencias del pasado familiar de Ana con la odisea de Kitty en el presente. Sin embargo, esta lógica estructural carece de cohesión porque, entre otras cosas, el guion reduce a los personajes a figuras vacías sin ningún tipo de desarrollo lejos de las motivaciones superficiales que impulsan la acción y, a menudo, mantiene el conflicto sobre una circularidad de situaciones rebuscadas sobre los testimonios originales, como un resumen simplificado del diario que solo sirve para justificar la presencia de la pelirroja imaginaria.
De esta manera, la construcción narrativa abandona su complejidad al reiterar las visitas al pasado cuando Kitty recuerda los eventos registrados como si Ana le hablara mientras escribía; la huida de Kitty cuando escapa con el diario y recibe ayuda de un joven carterista que la oculta de la policía; la permanencia de Kitty en un apartamento para refugiados; la desilusión de Kitty al conocer el destino de Ana en Bergen-Belsen.
Desde el punto de vista conceptual, el barullo de Kitty solo funciona para elaborar un discurso sobre la inmigración, el antisemitismo y la memoria histórica, que se entiende como la búsqueda de la verdad de una joven judía que encuentra paralelismos entre el pasado y el presente a partir de su relectura de Ana Frank. Esto es de por sí problemático porque, para empezar, su intertextualidad equipara los horrores sistemáticos del nazismo con los desafíos migratorios actuales de Europa, mientras blanquea la especificidad del genocidio judío con una ética que roza el oportunismo político, que convierte la tragedia en una aventura fantástica que relativiza su unicidad histórica y, asimismo, trivializa el sufrimiento de millones de víctimas.
Este texto suavizado fomenta una comprensión didáctica del Holocausto que ilustra una versión edulcorada con obviedades antibelicistas, pero, además, se torna terriblemente maniqueo al reducir el asunto a los tópicos progresistas sobre inmigración claramente derivados del marxismo cultural, que divide a los personajes en binarios simplistas: víctimas puras —refugiados, marginados, inmigrantes irregulares— frente a victimarios —instituciones europeas, controles fronterizos, sociedades receptoras—, legitimando así el testimonio de Ana Frank como un vehículo para una agenda ideológica, de ese activismo migratorio que promueve una idea de opresión perpetua donde las sociedades occidentales ocupan el lugar de opresores y los oprimidos son los migrantes.
A pesar de estos problemas discursivos, Folman maneja de forma correcta algunas de las virtudes suyas del cine animación, que se depositan en el diseño de los personajes y en la inventiva visual de los escenarios —especialmente en las secuencias oníricas y en la representación etérea de Kitty—, donde suele construir atmósferas que alternan entre los paisajes dantescos, la modernidad grisácea y los contrastes de color en ámbitos urbanos. Estos elementos, por desgracia, no consiguen evitar el descenso al abismo de una película animada pueril y esquemática sobre la niña judía más famosa de la historia.
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Título original: Where Is Anne Frank
Año: 2021
Duración: 1 hr. 39 min.
País: Bélgica
Director: Ari Folman
Guion: Ari Folman
Música: Ben Goldwasser, Karen O
Fotografía: Tristan Oliver
Reparto (voces): Emily Carey, Ruby Stoke, Sebastian Croft, Michael Maloney
Calificación: 5/10






