La última película de Roman Polanski, El palacio, supone para mi
entendimiento un lamentable descenso en la trayectoria de un cineasta que en
su momento supo construir narrativas complejas, incluso con algunos de sus
tropiezos de su filmografía. Aquí Polanski, que pasa de los 90 años, intenta
volver a la zona de lo satírico. Pero los 100 minutos que tarda en
completarse me hacen pensar lo suficiente como para saber que, por
desgracia, es la peor película que he visto de Polanski, una comedia negra
que satiriza a la élite adinerada de una manera plomiza y particularmente
aburrida, como un chiste de mal gusto contado por un borracho en una fiesta
navideña.
La trama, ambientada en la Nochevieja de 1999 en el lujoso hotel Gstaad
Palace en Suiza, sigue los dilemas del gerente Hansueli Kopf para poner los
preparativos en orden a medida que llegan los ricos invitados de la alta
sociedad para hospedarse en las habitaciones, pero cuya administración se ve
afectada por los sucesos absurdos y los caprichos de los clientes que lo
obligan a tomar medidas para mantener la reputación de cinco
estrellas.
En términos generales, Polanski arregla esta premisa sobre su poética de lo
repulsivo para estructurar la narrativa, a menudo construyendo todo bajo las
fórmulas de la comedia satírica para interrogar la absurdidad de las
costumbres mundanas. Sin embargo, pierde la farsa porque su guion descuida
el desarrollo de los personajes más allá de las motivaciones que solo
funcionan como excusa para justificar su presencia, además de que reduce las
acciones de todos ellos a una serie de viñetas inconexas que, por añadidura,
mantiene las situaciones girando sobre los delirios de los huéspedes
excéntricos y las labores del personal del hotel.
En este sentido, cada episodio se muestra de una manera burda que le quita
la gracia al asunto entre los deseos de un rico magnate nonagenario que
celebra su primer aniversario de bodas con su gorda esposa; un cirujano
plástico famoso por desfigurar los rostros de sus pacientes; los gánsteres
rusos que se alojan con prostitutas mientras miran por TV la dimisión de
Boris Yeltsin y el traspaso de poder a Vladimir Putin; la lascivia de una
marquesa que adora a su perro más que a los humanos; la soberbia de un dandi
norteamericano que alardea de su "riqueza" y busca hacer negocios con un
banquero.
Las desventuras caóticas de las escenas muestran vicios, lujos, vómitos,
mentiras, sexo, muerte, secretos, fiestas, pingüinos. Hasta se habla de
esquemas financieros relacionados con el bug Y2K. Pero la ausencia de arcos
coherentes convierten el barullo en una sucesión de sketches disparejos que
carecen de humor.
Polanski solo utiliza el retrato coral con el propósito, supongo, de
dialogar con cierta ironía sobre la fragilidad de las estructuras de poder
europeas, entendido como la reunión de los burócratas corruptos y los
empresarios corporativos que, con sus prácticas repulsivas, son los
artífices de la decadencia europea financiada con capitalismo clientelar,
donde la vacuidad de la riqueza opera como un telón de fondo para señalar a
los culpables de la Unión Europea. Su crítica social tiene cierta veracidad al
cuestionar, desde el contexto del 2000, a los responsables de la tercermundización, la islamización, la inmigración masiva y la crisis de identidad que actualmente
destruye las sociedades europeas bajo el pretexto de "derechos humanos". El
problema de su discurso es que es demasiado tibio como para tomarlo en
serio.
Al margen de estos inconvenientes, descubro actuaciones aceptables de Oliver
Masucci y John Cleese, sobre todo al mostrar a sus personajes absurdos como
caricaturas de la debacle moral.
Desde el punto de vista técnico, la dirección de Polanski deposita ligeras
virtudes en los decorados ampulosos de la dirección de arte y en la
fotografía de Pawel Edelman que recurre a tonos cálidos y colores saturados
para acentuar la fealdad del entorno artificial del hotel. Estos elementos,
sin embargo, no son suficientes para elevar su propuesta de vulgaridad
gratuita y comicidad abúlica.
Ficha técnica
Título original: The Palace
Año: 2023
Duración: 1 hr. 40 min.
País:
Italia
Director: Roman Polanski
Guion: Roman
Polanski, Jerzy Skolimowski, Eva Piaskowska
Música: Alexandre
Desplat
Fotografía: Pawel Edelman
Reparto: Oliver
Masucci, Fanny Ardant, John Cleese, Joaquim de
Almeida, Bronwyn James, Luca Barbareschi, Mickey Rourke
Calificación:
4/10