12:08 al este de Bucarest es una película que constituye, en cierta medida, la ópera prima de Corneliu Porumboiu, galardonada con la Cámara de Oro en Cannes como pieza del Nuevo Cine Rumano. En apenas 85 minutos Porumboiu la dirige con un estilo austero que a veces recurre al humor seco, pero su retrato satírico es algo regular cuando interroga la memoria y la fragilidad de la verdad histórica, dejándome con la sensación de que su narrativa solo funciona para colgar un texto sociopolítico que, a fin de cuentas, no cuenta nada relevante en sus enunciados historicistas.
El argumento sigue a Virgil Jderescu, el director de una cadena de televisión local que busca organizar un programa de entrevistas en directo sobre la caída del dictador Nicolae Ceaușescu en diciembre 1989 con dos invitados: Tiberiu Manescu, un profesor de historia alcohólico que dice haber sido revolucionario; y Emanoil Piscoci, un anciano paranoico que en aquel entonces solía disfrazarse de Moș Gerilă.
En términos generales, la narrativa establece la premisa con un arranque algo interesante que me mantiene atento a las reflexiones de los tres personajes. Sin embargo, el guion adolece de irregularidades narrativas que, por añadidura, se manifiestan en el escaso desarrollo de los personajes, quienes a menudo solo son mostrados para rellenar unas escenas que se reducen a la ironía calculada, sin profundizar mucho en ellos lejos de las situaciones acomodaticias arregladas por los diálogos a puerta cerrada.
Por tal razón, soy incapaz de sentir algo cuando observo la rutina cotidiana que se reparte entre los inconvenientes del jubilado Piscoci para encontrar un traje adecuado para el programa; la visita de Manescu al bar antes de su jornada como profesor frente a los estudiantes; la irritabilidad de Jderescu como el presentador del programa; la transmisión del programa navideño en la que los entrevistados ofrecen testimonios contradictorios mientras los telespectadores llaman por teléfono para poner en duda lo que dicen.
La larga escena del show televisivo solo sirve como imagen-texto para sintetizar en la superficie un discurso sobre las fragilidades de la memoria individual y la corrupción posrevolucionaria, entendido como las anécdotas tergiversadas de individuos traicionados por los recuerdos de la apatía social y la inacción política en el pasado que les impide razonar adecuadamente sobre el relato oficial en la banalidad del presente. Este discurso es problemático porque, entre otras cosas, tiende a caer en un maniqueísmo que halla su debilidad cuando blanquea las responsabilidades de la izquierda comunista al presentar a sus antiguos partidarios o beneficiarios socialistas como figuras patéticas pero inofensivas, mientras ridiculiza cualquier posición asociada a la derecha conservadora o al escepticismo anticomunista. El revisionismo sobre la caída de Ceaușescu es evidente: se omite la brutalidad del régimen y se reduce el evento a una cuestión casi folclórica de si existió realmente una revuelta popular en la plaza del pueblo antes de las 12:08 —momento en que Ceaușescu huyó de Bucarest—, eludiendo cuestionar la represión, la Securitate, la crisis económica y las manipulaciones que permitieron una transición controlada; cayendo en una aproximación sesgada que simplifica la complejidad histórica en un esquema binario que favorece una lectura condescendiente hacia el pasado comunista.
Al margen de esta síntesis discursiva, las interpretaciones de los actores poseen cierta naturalidad en sus respectivos papeles, destacándose Teodor Corban como el presentador temperamental.
La estética de Porumboiu suele encuadrar a los tres actores en una puesta en escena que deposita sus virtudes en el uso del plano fijo, la elipsis, el sobreencuadre, el encuadre móvil, el fuera de campo, el sonido diegético y, asimismo, las panorámicas que captan con su iluminación grisácea las atmósferas urbanas de una ciudad austera, fría y solitaria. Estéticamente, estos elementos patentizan la honestidad formal del director para satirizar la absurdidad de la condición humana en contextos de cambio histórico de Europa del Este, pero, por desgracia, no evitan que la farsa tropiece, en más de una ocasión, sobre sus propias pretensiones.
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Título original: 12:08 East of Bucharest (A fost sau n-a fost?)
Año: 2006
Duración: 1 hr. 29 min.
País: Rumanía
Director: Corneliu Porumboiu
Guion: Corneliu Porumboiu
Música: Rotaria
Fotografía: George Dascalescu, Marius Panduru
Reparto: Mircea Andreescu, Teodor Corban, Ion Sapdaru, Luminita Gheorghiu
Calificación: 6/10






