Sublime decisión es una película de Sam Wood que, en cierta medida, trata de ajustarse a las fórmulas de propaganda de ese cine bélico de la posguerra de Hollywood, adaptada de la obra homónima de Broadway escrita por William Wister Haines. Aprovechando la presencia de Clark Gable, es un drama bélico que intenta abordar los asuntos sobre liderazgo en el mando militar, pero su narrativa es lo suficientemente plana y aburrida como para tomar en serio su lección de deberes patrióticos, en dos largas horas que me obligan a cuestionar, en más de una ocasión, su errático montaje. La trama, ambientada en un cuartel general estadounidense en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial, sigue los dilemas éticos y estratégicos que enfrenta el general de brigada KC "Casey" Dennis al ordenar misiones de bombardeo de alto riesgo contra fábricas nazis que producen aviones de combate, mientras lidia con el estrés de las crecientes bajas de las misiones previas y la oposición de los superiores preocupados por las repercusiones políticas ante la opinión pública. En términos generales, la narrativa se mantiene ajustada a las nomenclaturas del drama y la acción del cine bélico, aunque preservando el tono heredado de sus raíces teatrales. El principal defecto, no obstante, radica en que el guion preserva la estructura teatralizada y rígida del relato, manteniendo a los personajes bajo una ausencia de desarrollo que no logra separarse de las descripciones banales que sintetizan sus motivaciones, donde todo el conflicto se reduce a una serie de situaciones predecibles en las que, por lo regular, las acciones se desarrollan casi siempre en interiores: despachos, salas de reuniones y oficinas de mando. Por tal razón, soy incapaz de contener el aburrimiento que me cae encima como una bomba al ver las decisiones de Casey para comandar a un escuadrón de bombarderos pesados de las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos sobre territorio nazi; el antagonismo de Casey con un corresponsal de guerra durante las sesiones informativas; las discusiones a puerta cerrada entre Casey y el mayor general Kane para planificar la estrategia adecuada del ataque; la insubordinación de Casey al sostener firmemente la prioridad de atacar las instalaciones de producción de aviones alemanes en medio del secretismo operativo. En cada escena, los diálogos expositivos y monólogos moralizantes agravan la estaticidad cuando los personajes discuten una y otra vez los mismos problemas éticos —el sacrificio de vidas jóvenes por un objetivo estratégico superior, la presión política desde Washington, las críticas de la prensa— mientras la narración avanza a un ritmo atropellado que pesa como el plomo. Además, con las pocas excepciones de los aviones mostrados en las escenas de material de archivo, no existe prácticamente representación visual de las misiones aéreas, pues los bombardeos se reducen a mapas, informes verbales y fotografías ocasionales. Esta decisión, comprensible en un contexto de posguerra con limitaciones presupuestarias, me resulta catastrófica para un filme que pretende transmitir la magnitud del esfuerzo bélico aéreo, ya que solo funciona como resorte discursivo para articular posiciones ideológicas sobre la eticidad y el coste humano del deber en tiempos de guerra. Las actuaciones del reparto, de igual modo, se sienten artificiosas. Clark Gable, a pesar de lucir algo creíble como el líder rígido atormentado por las bajas, me parece incómodo en este registro contenido que se debate entre gestos de angustia, miradas serias y pausas dramáticas que no logran añadirle sustancia a su personaje. El resto del elenco, con Walter Pidgeon y Brian Donlevy, queda reducido a estereotipos. Wood los dirige con notable falta de inventiva, en una puesta en escena plana montada a plenitud con la teatralidad de planos medios y planos generales que apenas varían. La banda sonora de Miklós Rózsa casi ni si escucha. Todo esto, en última instancia, hace que esta película caiga en un patriotismo simplista, ese que busca ser una justificación acrítica de las decisiones militares de alto nivel.
Streaming en:
Título original: Command Decision
Año: 1948
Duración: 1 hr 51 min
País: Estados Unidos
Director: Sam Wood
Guion: William R. Laidlaw, George Froeschel
Música: Miklós Rózsa
Fotografía: Harold Rosson
Reparto: Clark Gable, Walter Pidgeon, Van Johnson, Brian Donlevy, Charles Bickford
Calificación: 4/10











