En La cenicienta de París, el director norteamericano Stanley Donen recupera su poética del musical con la finalidad, supongo, de tomar prestada la idea del musical de Broadway de 1927 de los hermanos Gershwin para hacer algo diferente con sus canciones y actos teatrales. En la superficie, es un musical en el que Donen combina glamour, coreografía y números musicales con Audrey Hepburn y Fred Astaire, pero, por lo regular, casi no hay nada emotivo detrás de su sátira ligera de la industria de la moda, dejándome a veces con la sensación de que no conozco tanto a los personajes que bailan frente a mis ojos en un par de escenas coloridas. La trama sigue a Jo Stockton, una empleada de una liberaría que, de la noche a la mañana, es descubierta por el fotógrafo de moda Dick Avery, quien la transforma en una modelo de pasarela para una campaña en París arreglada por la frívola editora de la revista Quality llamada Maggie Prescott. En términos generales, esta sencilla premisa sirve como base para estructurar una narrativa que, en principio, adopta las fórmulas convencionales del musical, en la que la chica risueña conoce a un hombre que la hace famosa mientras la corteja entre danza y canto. El problema fundamental, sin embargo, es que el guion de Leonard Gershe no se toma la molestia necesaria para ampliar el desarrollo de los personajes lejos de las descripciones banales que justifican sus motivaciones, optando por mantenerlos en una serie de situaciones circulares que reducen sus acciones a diálogos superfluos en lugares parisinos. De esta manera, las inconsistencias pierden su fuerza melodramática en la sesión donde Dick fotografía a Jo para aprovechar su encanto fotogénico en distintos escenarios; la inseguridad de Jo como modelo novicia y tímida aficionada a la filosofía del empatismo; la baile alegre de Jo vestida de negro en un cabaret nocturno; los pasos que da Dick con paraguas en mano para alegrar el espíritu de Jo en las afueras del apartamento; el romance entre Dick y Jo que surge en un jardín bucólico durante una sesión fotográfica sobre matrimonio. Hay besos, coqueteo, discusiones cotidianas, bailes joviales y alta costura. Pero la manera en que se incorpora la comedia romántica se vuelve un poco rebuscada y errática al elaborar el asunto para responder a un comentario sobre consumismo, la belleza femenina y la banalidad de la moda. Además, el ritmo narrativo decae en el segundo acto, donde las subtramas románticas y los diálogos expositivos se extienden sin avanzar significativamente la historia. A pesar de estas irregularidades, la interpretación de Hepburn es particularmente decente cuando utiliza los gestos de su rostro y su destreza multifacética, ofreciendo una presencia luminosa que brilla al cantar y bailar con naturalidad en varias escenas con su icónico traje negro. Astaire, a sus 58 años, mantiene cierta vitalidad en las coreografías que ejecuta con sus pasos, aunque su química romántica con Hepburn, 30 años menor, me resulta algo forzada. Ambos consiguen añadir autenticidad a secuencias musicales como las de "Funny Face", "Think Pink!" y "Bonjour Paris!", integrando sus movimientos fluidos para la danza y el canto, mientras suena la selección de melodías de la banda sonora adaptada por Adolph Deutsch y Roger Edens. La estética de Donen, de igual modo, es algo competente al adornar la puesta en escena del musical con elementos como el diseño de vestuario de Edith Head, el uso del color, el sobreencuadre, los decorados elegantes del diseño de producción y, ante todo, la fotografía en Technicolor que aprovecha las posibilidades expresivas del plano panorámico en formato VistaVision encuadrado por Ray June. Esta dirección estilizada de Donen le concede algo de elegancia a la capa exterior que fusiona musical y comedia, pero, desafortunadamente, es incapaz de producir en mí la emoción necesaria para celebrar la joie de vivre parisina de sus estereotipos de moda propios de la década del 50.
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Título original: Funny Face
Año: 1957
Duración: 1 hr. 43 min.
País: Estados Unidos
Director: Stanley Donen
Guion: Leonard Gershe
Música: Adolph Deutsch, Roger Edens
Fotografía: Ray June
Reparto: Audrey Hepburn, Fred Astaire, Kay Thompson, Michel Auclair
Calificación: 6/10






