La vigilante del futuro: Ghost in the Shell es una película de Rupert Sanders que, en cierta medida, intenta funcionar como un remake occidentalizado de aquella mítica película de anime Ghost in the Shell (1995). Lo que me encuentro en sus casi dos horas no se acerca ni de broma a la profundidad filosófica de la obra Mamoru Oshii porque, a decir verdad, tiene un apartado visual que se nota pulido en la superficie, pero su epicentro de acción se descarga sobre secuencias que carecen de gancho con su trama predecible sobre la cyborg fantasmal interpretada por Scarlett Johansson.
La trama, situada en un futuro cercano, sigue a Killian, una agente que ha alcanzado el rango de Mayor en la Sección 9 de la unidad antiterrorista del gobierno, trabajando junto a los agentes Batou y Togusa bajo las órdenes del Jefe Daisuke Aramaki, con el fin de ejecutar misiones especiales para eliminar amenazas terroristas gracias a las mejoras cibernéticas implementadas por la corporación Hanka Robotics —su cuerpo artificial es una envoltura robótica que contiene su cerebro humano—; pero cuyo destino se ve interrogado con la llegada de un villano misterioso que se conecta a su pasado y es el responsable detrás de los asesinatos a ejecutivos de la empresa.
Por añadidura, esta premisa estructura el conflicto narrativo sobre la base del thriller policial y la ciencia ficción de carácter cyberpunk, donde la protagonista busca respuestas a sus recuerdos fragmentados mientras ejerce sus habilidades para neutralizar a los objetivos. Sin embargo, el guion establece las coordenadas del material fuente sin llegar a ampliar lo suficiente el desarrollo de la protagonista y, a menudo, opta por conducir sus acciones por una serie de situaciones previsibles que no logran añadir algo distinto más allá de las secuencias de acción replicadas y los diálogos expositivos que tratan de lucir profundos.
Estos inconvenientes solo consiguen que reciba con cierta indiferencia los asuntos que suceden con las discusiones que sostiene Killian con la doctora Ouelet para intentar comprender el laberinto de su pasado; las intenciones del empresario Cutter para ocultar las pruebas de los experimentos fallidos de su compañía; las operaciones policiales ejecutadas por Killian junto a Batou para rastrear a los responsables del incidente de la geisha hackeada.
Hay misterio, tiroteos, persecuciones, explosiones, peleas cuerpo a cuerpo. Pero la trama simplifica la compleja exploración sobre la identidad, la conciencia y el alma ("ghost") en un cuerpo artificial ("shell"), dando lugar a planteamientos superficiales que disuelven la densidad filosófica para colgar una historia de venganza y conspiración bastante convencional, con giros anticipados y un tercer acto genérico.
Además, el enfoque hollywoodense que le da Sanders cae en una zona rebuscada al elaborar su comentario sobre el impacto tecnológico y la inteligencia artificial bajo una capa maniquea que critica la función empresarial detrás de la innovación y, a la vez, reafirma de forma simplista el poder tecnocrático para controlar la tecnología (donde las corporaciones aparecen como entidades inherentemente siniestras, mientras que las agencias gubernamentales se presentan como guardianes necesarios de la ética y el orden).
Al margen de esto, Johannson entrega una interpretación sólida: transmite la vulnerabilidad y la frialdad robótica de un ser que cuestiona su propia humanidad, aportando espíritu a un personaje que podría haber sido meramente mecánico. El elenco de apoyo, con Pilou Asbæk y Juliette Binoche, cumple su función sin desequilibrar.
Dicho esto, la dirección de Sanders me resulta, por lo menos, algo aceptable al depositar sus mayores aciertos en el diseño de vestuario, los escenarios futuristas y las atmósferas fotografiadas por Jess Hall, que crean una distopía hipnótica con hologramas flotantes, neones vibrantes y paisajes urbanos. Sanders también deja que se escuche la banda sonora de Clint Mansell y Lorne Balfe con su ambient electrónico. Nada de esto, en resumen, evita que su remake me parezca una experiencia irregular que, pese a su estética cyberpunk, no consigue alcanzar el pulso requerido para no ser olvidable.
Streaming en:
Título original: Ghost in the Shell
Duración: 1 hr 47 min
País: Estados Unidos
Director: Rupert Sanders
Guion: William Wheeler
Música: Clint Mansell, Lorne Balfe
Fotografía: Jess Hall
Reparto: Scarlett Johansson, Pilou Asbæk, Takeshi Kitano, Michael Pitt, Juliette Binoche
Calificación: 6/10






