Luna azul es una película de Richard Linklater que, en cierta medida, intenta narrar la trágica existencia del letrista estadounidense Lorenz Hart, quien junto al compositor Richard Rodgers tuvo una época de grandes éxitos en los musicales de Broadway durante los años 30 y 40 como "Blue Moon","Manhattan" y "My Funny Valentine". A pesar de la actuación comprometida de Ethan Hawke, francamente me parece un biopic bastante desabrido de Linklater, como whisky amargo, cuya meditación rebuscada sobre la obsolescencia artística, el alcoholismo y el desamor se convierte, en efecto, en un ejercicio agotador de verborragia estéril y autocomplacencia narrativa. Su trama, ambientada en una sola noche de 1943, sigue a Hart cuando visita el bar de un restaurante, donde se sienta a fumar cigarros y a tomar tragos mientras espera la celebración del estreno del musical Oklahoma! que ha escrito su antiguo socio Rodgers con Oscar Hammerstein II, algo que lo desequilibra emocionalmente antes de verse con una enamorada suya que es estudiante de Yale de 20 años llamada Elizabeth Weiland. En términos generales, esta premisa narrativa se estructura sobre las fórmulas del biopic convencional, en la que se muestra la vida oscura de un escritor que se refugia en el alcohol para olvidar el pasado, pero a partir del dispositivo del in media res en el que la historia arranca con la muerte trágica de este antes de presentar un largo racconto. El problema fundamental, sin embargo, es que el guion opta por desarrollar las motivaciones intrínsecas del personaje sobre una circularidad de diálogos expositivos que, por lo regular, mantienen sus acciones dentro de una densidad verbal que le resta profundidad dramática a las situaciones que estructuran su conflicto interno, sin añadir sustancia a las descripciones obvias que se arreglan entre anécdotas rebuscadas y referencias literarias a puerta cerrada. Por tal razón, soy incapaz de salir del lapso de abulia que me provoca ver las conversaciones de Hart con el bartender mientras insinúa su homosexualidad latente y habla con verborrea de esnob sobre su propia carrera; la plática que Hart sostiene con el afamado escritor E.B. White sobre la profesión de escribir; la discusión en la que Hart busca convencer a Rodgers para colaborar de nuevo en un musical; la conversación privada en el guardarropa donde Hart y Elizabeth intercambian sus secretos sobre amores no correspondidos. Todo permanece situado en un registro dialógico muy acomodaticio que suena más a ejercicio de taller de escritura que a conversación humana, en el que Linklater tiende a repetir su típica poética de lo conversacional, pero sin agregar complejidad psicológica más allá de las trivialidades y de as frases de doble sentido que blanquean la superficie del personaje. Además, las escenas solo responden a una síntesis discursiva algo banal sobre la crisis creativa y el vacío afectivo; entendido como el declive de un letrista afectado por la soledad y la depresión que busca refugio en el alcohol para castigarse a sí mismo por las decisiones erráticas de su vida privada que condujeron a la ruptura con su previo colaborador y con las personas que verdaderamente amaba. Al margen de esto, la interpretación de Hawke es algo aceptable cuando aprovecha el maquillaje para interpretar, con sus gestos exagerados, a un hombre ególatra que se expresa sin pausa sobre su ombliguismo lírico, aunque rara vez logra que uno sienta genuina empatía por la presunta vulnerabilidad de su personaje. Linklater lo encuadra en una puesta en escena funcional, en la que apenas se subraya de manera aceptable el diseño de vestuario y los decorados en los espacios interiores, aunque no hay riesgo formal porque, entre otras cosas, casi todo se reduce a planos medios y primeros planos que capturan rostros hablando sin descanso. Esto tiene como resultado, en última instancia, que su drama biográfico, a menudo aburrido, se sienta como una oportunidad perdida para explorar a uno de los letristas emblemáticos del siglo XX.
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Título original: Blue Moon
Año: 2025
Duración: 1 hr. 40 min.
País: Estados Unidos
Director: Richard Linklater
Guion: Robert Kaplow
Música: Graham Reynolds
Fotografía: Shane F. Kelly
Reparto: Ethan Hawke, Margaret Qualley, Bobby Cannavale, Andrew Scott
Calificación: 4/10











