Escape de Los Ángeles es una película de John Carpenter que supone, en cierta medida, una secuela de Escape de Nueva York (1981) que trae de regreso al icónico personaje de Snake Plissken que interpreta Kurt Russell. Se dice que Carpenter tardó más de una década en producirla porque se mostraba reacio a las secuelas, pero la insistencia de Russell finalmente lo convenció para filmarla. Esta anécdota me ha hace razonar lo suficiente como para saber que Carpenter debió guiarse de su intuición para no realizarla porque, francamente, me parece una secuela aburrida y particularmente cutre de la que ni siquiera Russell es capaz de escapar de los clichés, de una trama predecible que frecuenta demasiados lugares comunes en las típicas pretensiones de ciencia ficción de serie B del director.
La trama, ambientada en un futuro alternativo de 2013 en el que Estados Unidos está gobernado por un presidente teocrático vitalicio y la ciudad de Los Ángeles se convierte en isla-prisión luego de un terremoto masivo —donde son deportados permanentemente todos los infractores de las leyes morales establecidas—, sigue a Plissken cuando es reclutado por órdenes del presidente estadounidense para recuperar en Los Ángeles el control remoto de un arma secreta robada por su propia hija para entregárselo a un terrorista revolucionario peruano conocido como Cuervo Jones, una misión que acepta además a cambio de que se le condone su inminente deportación y por la presión de un virus letal inyectado sobre su cuerpo que lo puede matar en menos de diez horas.
En general, esta premisa está estructurada siguiendo las fórmulas establecidas por la antecesora, donde Snake es reclutado por un gobierno autoritario para infiltrarse en una zona hostil con el fin de recuperar un dispositivo de control que, por lo regular, funciona como MacGuffin para impulsar el conflicto.
Sin embargo, el guion no se toma la molestia de añadir algo de sustancia al desarrollo de los personajes lejos de las motivaciones insulsas que describen el asunto, a menudo reduciendo las acciones a un abanico de situaciones predecibles que se resuelven de forma cursi entre tiros, explosiones y facilismos antes de las pausas para diálogos cutres de una línea.
En este sentido, la película me obliga permanecer bajo una indiferencia que se prolonga con la misión de Plissken al atravesar el páramo postapocalíptico de Los Ángeles para enfrentar con pistola en mano a matones; los planes del comunista Cuervo como el líder revolucionario de Sendero Luminoso para destruir el imperialismo norteamericano con una invasión de naciones del tercer mundo; la colaboración de Plissken con un estafador llamado Eddie para obtener información sobre Cuervo; la ayuda que recibe Plissken de un surfista que aparece antes de un maremoto; la estrategia de Plissken para infiltrar la guarida de Cuervo al colaborar con una mujer transgénero y antigua socia criminal.
Hay hologramas, capturas, persecuciones, tiroteos, revolucionarios, caos y un sin fin de gratuidades que desafía toda lógica posible del género, sufriendo un tono inconsistente que pierde la cohesión en cada subtrama por esa necesidad de intentar combinar acción exagerada con humor negro bajo una inercia narrativa que, dicho sea de paso, estira las secuencias de una manera repetitiva para acentuar un comentario social algo maniqueo sobre la desigualdad y el autoritarismo.
Russell hace lo que puede al usar su voz y su destreza física para interpretar de nuevo a Snake Plissken como el antihéroe lacónico y carismático del parche, aunque se reduce aquí a una caricatura que repite one-liners sin evolución alguna.
A pesar de estos inconvenientes, Carpenter deposita algo de autenticidad en el diseño de vestuario y los escenarios que captan la atmósfera distópica del relato oscuro, además de permitir que se escuche la banda sonora que él mismo compone junto a Shirley Walker. Nada de esto, sin embargo, evita que su secuela tenga un aspecto descuidado y sumamente genérico, sobre todo por unos efectos visuales en CGI bastante pobres para su época que solo reflejan las limitaciones presupuestarias.
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Título original: Escape from L.A.
Duración: 1 hr 41 min
País: Estados Unidos
Director: John Carpenter
Guion: John Carpenter, Debra Hill, Kurt Russell
Música: John Carpenter, Shirley Walker
Fotografía: Gary B. Kibbe
Reparto: Kurt Russell, Stacy Keach, Steve Buscemi, Peter Fonda, Georges Corraface, Cliff Robertson, Pam Grier
Calificación: 4/10











