Reto a muerte es una película que constituye, en cierta medida, el debut cinematográfico de Steven Spielberg como director de cine. Producida originalmente para televisión por Universal Television como un telefilme, posteriormente fue estrenada en cines por Universal Pictures, quedando como película de culto en una versión extendida que incluía escenas filmadas después de su emisión televisiva y que, además, suponía una adaptación de un relato de Richard Matheson, que también hace de guionista. El resultado es un filme que funciona como un ejercicio de tensión pura y alto octanaje en el que Spielberg, como joven debutante, demuestra una economía de medios para poner en marcha el poder del thriller minimalista, donde convierte una carretera desértica, un automóvil y un camión en un campo de batalla existencial durante 89 minutos de metraje.
La trama sigue a David Mann, un vendedor ambulante que conduce su coche por las carreteras de California para reunirse con un cliente, pero cuyo viaje, aparentemente tranquilo, lo lleva a verse envuelto en una persecución mortal con el conductor implacable de un camión cisterna destartalado. Desde el principio, esta premisa me resulta particularmente atrapante por la manera en que Spielberg adopta las fórmulas habituales del thriller de misterio y la acción de carretera para establecer su poética sobre un hombre ordinario arrastrado por circunstancias extraordinarias.
Esto se amplifica, entre otras cosas, con un guion que se toma el tiempo necesario para desarrollar la psicología interna de Mann, colocándolo a menudo en situaciones impredecibles que se vuelven tensas por la exposición mesurada y los diálogos escuetos, que se muestran con las maniobras de Mann en su automóvil rojo para rebasar al camión siniestro; la visita de Mann a un restaurante donde intenta descubrir la identidad del camionero al mirar a los sospechosos; las hazañas improvisadas de Mann al volante para frenar el camión que lo persigue a toda velocidad luego de ser acorralado en otra gasolinera. No hay explicación, no hay diálogo que justifique la hostilidad, no hay villano con rostro ni motivo declarado, no hay giros argumentales innecesarios.
Spielberg, en efecto, entiende que el miedo más profundo nace de lo inexplicable. Y por esta razón, utiliza a Mann como vehículo para abordar un comentario sobre la fragilidad del individuo frente a fuerzas impersonales, entendido como la necesidad de supervivencia de un hombre que supera el temor a lo desconocido. Esto es especialmente cierto porque Mann es un simple vendedor que tiene la opción de abandonar la persecución para volver con su familia, pero decide enfrentar al camionero misterioso para poner fin a su "ansiedad". El camión es mostrado como una fuerza abstracta, casi mitológica, que persigue a Mann con una pulsión mecánica de muerte. La carretera se transforma en un laberinto sin salida, que ejerce su presión sobre la creciente paranoia. Esta metáfora es sutil al simbolizar la modernidad industrial y los dilemas del trabajador de cuello blanco.
Dennis Weaver entrega una interpretación memorable al emplear su registro expresivo para manifestar con su cara los temores de un hombre pusilánime, algo resentido, sin gestos exagerados, que se ve obligado a descubrir reservas de coraje que ni él mismo sospechaba poseer, transmitiendo con naturalidad el tránsito de la irritación inicial a la desesperación, y de ahí a una determinación casi animal.
Técnicamente, la dirección de Spielberg deposita algunas de sus virtudes en el uso eficaz del primer plano, el sonido interno-subjetivo, el sonido diegético, el fuera de campo, el plano subjetivo, el sobreencuadre, el picado-contrapicado, el campo-contracampo, y, ante todo, las panorámicas de la fotografía de Jack A. Marta, que le confiere un aspecto de neowestern a los espacios desérticos. También aprovecha la música estridente de Billy Goldenberg para ampliar el suspense.
En general, Spielberg, quien apenas tenía aquí 25 años, dirige con una madurez que es verdaderamente sorprendente cuando demuestra un dominio total del montaje, del ritmo y del punto de vista para presentar un duelo sobre asfalto entre el hombre y la máquina.
Streaming en:
Título original: Duel
Duración: 1 hr. 30 min.
País: Estados Unidos
Director: Steven Spielberg
Guion: Richard Matheson
Música: Billy Goldenberg
Fotografía: Jack A. Marta
Reparto: Dennis Weaver, Jacqueline Scott, Carey Loftin, Lou Frizzell
Calificación: 7/10






