Fuerza Delta es una película del cineasta israelí Menahem Golan que se ajusta, en cierta medida, a las fórmulas genéricas del cine de acción de serie B de los 80 que es propio de las producciones de bajo presupuesto de Cannon Films y de las narrativas antiterroristas de la era de Reagan. Está parcialmente inspirada en el secuestro del vuelo TWA 847 en 1985. Y las dos largas horas que tiene de metraje me obligan razonar un poco como para saber que, dentro de sus limitaciones, es un thriller de acción aburrido sobre terrorismo internacional y operaciones especiales, que solo funciona como vehículo propagandístico simplista para el lucimiento vacío de Chuck Norris. La trama sigue a Scott McCoy, un soldado estadounidense de la Delta Force que, tras una misión fallida en el Medio Oriente, responde de nuevo al llamado del deber para acompañar a su equipo de élite en una misión para rescatar a unos rehenes norteamericanos, secuestrados por unos terroristas libaneses que toman el control de un avión comercial Boeing 707 para exigir el intercambio de prisioneros de guerra. En general, la narrativa se plantea de una forma esquemática que abandona desde el principio cualquier rastro de coherencia para establecer la fórmula genérica del hombre de un solo ejército que resuelve la crisis, bajo una representación maniquea que promueve el relato revanchista en el que la fuerza militar estadounidense solventa unilateralmente conflictos geopolíticos y donde, además, los antagonistas son reducidos a caricaturas de árabes fanáticos. En este sentido, el problema es que el guion no se toma la molestia de desarrollar a los personajes y, a menudo, opta por mostrarlos como figuras planas que solo sirven para impulsar inútilmente las situaciones predecibles que siempre se mantienen sobre los diálogos cutres y las secuencias de acción baratas que se resuelven sobre facilismos expositivos. La estructura abrupta se prolonga durante la intimidación de los pasajeros judíos en manos de terroristas islámicos; la misión abortada de los comandos liderados por Nick y McCoy por un fallo de inteligencia; los planes siniestros de los terroristas en su cuartel general de Beirut para intercambiar los rehenes israelíes; las persecuciones a tiro limpio de McCoy antes de ubicar la guarida de los terroristas; la batalla final en la que los comandos de McCoy atacan los reductos terroristas para liberar a los rehenes y evacuarlos hasta el aeropuerto. La primera mitad posee un tono claustrofóbico en las escenas de emergencia dentro del avión; mientras la segunda desecha cualquier pretensión de seriedad para convertirse en un espectáculo caricaturesco de pirotecnia, explosiones y acrobacias. A pesar de esto, la actuación de Robert Forster me parece particularmente convincente en su rol como terrorista. En cambio, Norris está más que soso en el papel de McCoy, apareciendo como un soldado casi legendario que, como es habitual, llega tarde a la acción para salvar el día. Su personaje, junto a Lee Marvin, carece de cualquier dimensión psicológica o motivacional más allá de la venganza patriótica, quedando reducido al estereotipo inane del héroe de acción que mata con la mirada y metralleta en mano, en secuencias de acción arregladas con una gratuidad que me dejan perplejo cuando atraviesa ventanas en una motocicleta equipada con lanzacohetes y elimina convoyes enteros de enemigos con una facilidad sobrehumana que, por lo regular, le permite protagonizar tiroteos que desafían las leyes básicas de la física y la lógica militar. A todo esto se suma una dirección errática que, con su enfoque apresurado, evidencia sus tropiezos en los escenarios acartonados, las coreografías falsas, los efectos especiales rudimentarios y una duración excesiva que pierde ritmo. La banda sonora de Alan Silvestri es el único elemento que me resulta contagioso con su leitmotiv electrónico de sintetizadores ochenteros. Todo lo demás queda, en resumen, como un ejercicio de violencia gratuita, patriotismo simplón y ejecución mediocre que envejece bastante mal en su glorificación del intervencionismo militar.
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Ficha técnica
Año: 1986
Duración: 2 hr. 05 min.
País: Estados Unidos
Director: Menahem Golan
Guion: James Bruner, Menahem Golan
Música: Alan Silvestri
Fotografía: David Gurfinkel
Reparto: Chuck Norris, Lee Marvin, Robert Forster, George Kennedy, Hanna Schygulla, Shelley Winters, Martin Balsam
Calificación: 2/10






