Reality es una película que supone, dicho sea de paso, la ópera prima como directora de cine de la dramaturga neoyorquina Tina Satter. Está basada en la transcripción del interrogatorio del FBI sobre Reality Winner, la exempleada de la NSA condenada por la Ley de Espionaje. Funciona como un drama que, hasta cierto punto, se beneficia de una actuación sobria de Sydney Sweeney como la whistlerblower, pero cuya narrativa, desafortunadamente, pierde su tono consistente con cada pregunta sesgada de su discurso ético y político, donde tengo la sensación de que nunca deja de ser irregular con su economía de recursos cercana al teatro. La trama, ubicada en 2017, sigue a Winner durante un día cualquiera en Georgia, donde recibe la visita de dos agentes del FBI que le hacen preguntas sobre su vida cotidiana bajo el pretexto de una orden de registro, aunque después de negar algunos datos se ve acorralada por un interrogatorio grabado que, en medio de una habitación vacía, expone los detalles de su trabajo previo como contratista del gobierno especializada en traducción de persa luego de su servicio militar en Afganistán, buscada además por la reciente filtración de documentos gubernamentales clasificados de la base de datos de la Agencia de Seguridad Nacional. En general, la narrativa tiene un arranque que me atrapa, en principio, por la manera en que el conflicto se establece sobre la fórmula del thriller y el drama legal, casi como un docudrama que sintetiza los hechos ocurridos durante el interrogatorio de Winner en los interiores herméticos de su casa. El problema, no obstante, es que el guion de Satter estropea el desarrollo de Winner al mantenerla colocada, a menudo, bajo una rigidez estructural que nunca abandona el sentido situacional ni los diálogos transcritos que tienden a ser reiterativos en su dimensión expositiva. El intercambio dialógico, entre otras cosas, solo funcionan para construir un texto político sobre la corrupción y la ética gubernamental, desde la perspectiva de una mujer inducida por el desprecio nacional que opta por cometer un crimen federal para revelar al público los documentos clasificados que supuestamente proporcionaban "pruebas" de la interferencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016. Este comentario es maniqueo porque, al presentar la filtración como un acto de whistleblowing motivado por la convicción de que el público era "engañado" respecto a la injerencia rusa, se alinea implícitamente con el simplismo progresista de la élite demócrata predominante en 2017, que veía dicho documento como prueba irrefutable de un esfuerzo ruso sistemático, en oposición a la narrativa del "Russian hoax" destinado a deslegitimar la victoria republicana. La humanización exhaustiva de Winner, mostrada como una joven vulnerable, "patriótica" y éticamente motivada ante un sistema percibido como corrupto, tiende a blanquear el carácter criminal de su acción y sugiere que su decisión era moralmente "correcta" en un contexto de manipulación partidista por parte de las políticas de inteligencia asociadas al gobierno republicano. Al margen de esto, la interpretación de Sweeney demuestra cierta sutileza al modular las pausas, las miradas evasivas y la gestualidad inherente al lenguaje corporal —tartamudeos, frases interrumpidas, cambios de respiración— para transmitir de manera convincente la mezcla de confusión, ansiedad contenida y resignación progresiva que experimenta el personaje. Ella queda encuadrada en una puesta en escena de Satter que, dentro de sus limitaciones minimalistas, me parece solvente cuando deposita sus pequeñas virtudes estéticas en el primer plano, el encuadre móvil, el fuera de campo, la ruptura de la cuarta pared y la atmósfera opresiva que confiere autenticidad al relato al mostrar las tácticas de interrogatorio, así como el uso del sonido diegético que se complementa con la elipsis para mimetizar los fragmentos censurados de la transcripción, ajustados cuando los personajes desaparecen brevemente de la escena al decir frases censuradas. Estos elementos producen momentos tensos, pero, por desgracia, no son suficientes para elevar el volumen en su reconstrucción sobre una espía aficionada a las fake news.
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Ficha técnica
Año: 2023
Duración: 1 hr. 23 min.
País: Estados Unidos
Director: Tina Satter
Guion: James Paul Dallas, Tina Satter
Música: Nathan Micay
Fotografía: Paul Yee
Reparto: Sydney Sweeney, Josh Hamilton, Marchánt Davis, Benny Elledge
Calificación: 6/10






