Robert Montgomery apostó por el riesgo en su debut como director. La dama del lago, adaptación de la novela de Raymond Chandler, no se contenta con ser un film noir más, pues intenta adoptar el punto de vista de Philip Marlowe con ciertos riesgos formales, aunque suele avanzar a ritmo lento y su narrativa se ahoga en los lugares comunes del misterio de asesinato. Esta idea surgió, al parecer, porque quería adoptar el estilo narrativo en primera persona de las novelas de Chandler para que el espectador asumiera su mirada; pero los ejecutivos de la MGM se opusieron a la innovación técnica, y después del estreno pusieron fin a su contrato, después de que hubiera trabajado 18 años con el estudio.
La trama sigue a Marlowe como un detective cansado de su oficio, en los días en que narra el caso de asesinato de Kingsby Publications, donde es contratado por la jefa editorial Adrienne Fromsett con el propósito de investigar la desaparición de Chrystal Kingsby, la esposa de su jefe, Derace Kingsby.
Esta premisa, en un principio, me resulta interesante por la forma en que Montgomery construye el asunto sobre las fórmulas habituales del cine negro, donde el detective privado investiga el caso mientras descubre una red de homicidios, mentiras y mujeres fatales. Sin embargo, el guion de Steve Fisher no profundiza en el desarrollo psicológico del protagonista más allá de su motivación básica y, a menudo, opta por mantener sus acciones dentro de un esquema de situaciones circulares que pocas veces escapa de la inercia expositiva a puerta cerrada.
La cohesión narrativa es entendible dentro de su lógica hard-boiled: una esposa desaparecida, cadáveres, sospechosos, identidades falsas, un policía corrupto y una mujer que no es exactamente lo que parece. Pero se siente mecánica, pesada, sin la complejidad que amerita una historia detectivesca. La ausencia prolongada del rostro del protagonista empobrece al personaje. Chandler construyó a Marlowe con una voz rica en ironía, observación y cansancio moral. Aquí su voz se reduce a diálogos cortantes que se repiten cuando los personajes hablan frente a él. Sin ver su expresión, excepto en las pocas escenas en que aparece, Marlowe pierde densidad en las escenas. Montgomery lo convierte en una presencia casi abstracta que se distancia de la figura de aquel detective duro y vulnerable de la literatura chandleriana.
Las actuaciones tienden a debilitarse al presentar a los actores que le hablan a la cámara como si rompieran la cuarta pared. Montgomery está limitado por su propio dispositivo, pues cuando hace su aparición breve frente a los espejos proyecta la credibilidad de un actor experimentado, pero la mayor parte del tiempo anula su registro expresivo al interpretar al personaje solo con la voz y sus manos. Audrey Totter es, por su parte, lo mejor del reparto. Interpreta a una femme fatale cínica, seductora, cuyo nerviosismo funciona especialmente bien al mirar de frente a la cámara.
En términos generales, Montgomery aplica algunos valores estéticos que
dimensionan la subjetividad del protagonista. Por el lado visual, aprovecha
la labor fotográfica de Paul C. Vogel para crear la percepción subjetiva de
Marlowe a través del sobreencuadre, el plano medio, el plano subjetivo y las
modalidades del encuadre móvil que conciben sofisticados movimientos de
cámara con el plano secuencia, resolviendo con ingenio los problemas
técnicos: los pasos al caminar, las puertas abiertas, las manos que
encienden un cigarrillo o empuñan un arma, las peleas a puñetazos, los
mareos por accidente de coche. Por la parte sonora, también utiliza el fuera de campo, el sonido diegético y un leitmotiv de David Snell, que consiste en un coro vocal sin palabras.. Estos elementos ponen de manifiesto su
audacia formal para tratar de abordar el cine negro con cierta distinción,
pero, por desgracia, demuestra que la cámara subjetiva sostenida durante más
de noventa minutos también tiene un costo narrativo alto al sacrificar la
empatía y la claridad que supone ver los problemas de un detective para
resolver un crimen.
Streaming en:
Título original: Lady in the Lake
Duración: 1 hr. 45 min.
País: Estados Unidos
Director: Robert Montgomery
Guion: Steve Fisher
Música: David Snell
Fotografía: Paul C. Vogel
Reparto: Robert Montgomery, Audrey Totter, Lloyd Nolan, Leon Ames
Calificación: 6/10






