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Steven Spielberg renueva el mítico musical de Robert Wise y Jerome Robbins para acercarlo, a través de las melodías, a los temas actuales de una nación todavía dividida por la discriminación.



West Side Story



No puedo recordar con exactitud la primera vez que vi Amor sin barreras, sobre todo porque sucedió hace muchos años atrás y, a día de hoy, no me he molestado en desempolvarla para una nueva revisión. Pero, sin llegar al paroxismo, algunos pasajes de ese clásico de Wise y Robbins todavía permanecen frescos sobre mi memoria por las coreografías de baile, la música de Leonard Bernstein, las riñas entre pandilleros juveniles de los años 50, las actuaciones espléndidas del reparto, y el argumento que interroga el sueño americano desde las esquinas más oscuras del racismo y de la pobreza. Recuerdo la emoción de ver cantando y bailando a George Chakiris, Natalie Wood y Rita Moreno, en unos números musicales maravillosos compuestos con las letras sofisticadas de las canciones de Stephen Sondheim. Todo me resultaba mágico y muy emotivo. Aun sin ser entusiasta de los musicales románticos más idealizados del Hollywood, me parece uno de los inolvidables de la década de los años sesenta porque, en cierta medida, captura con mucha vitalidad la rebeldía de toda una generación, en un país dividido por las diferencias étnicas y los prejuicios sociales. Los temas que trata son todavía más actuales que cuando se estrenó por primera vez en Broadway como una versión moderna de Romeo y Julieta.


Tras seis décadas desde su estreno, un remake que lleva también como título Amor sin barreras se ha estrenado no hace poco en los servicios de streaming, luego de haber tenido una exhibición efímera en las salas de cine producida, en parte, por su pobre desempeño en la taquilla. La dirige Steven Spielberg, quien quería realizarla desde 2014. Ha acumulado un montón de nominaciones en los Oscars e, incluso, he escuchado a algunos afirmando que puede ser superior a la adaptación del 61. Yo no creo para nada que esté por encima, pero me limito a colocarla a la par con la antecesora. Se trata de un musical romántico en el que Spielberg, al ritmo de un corazón enamorado, transcribe la esencia de la original con un estilismo solemne que pocas veces pierde el horizonte de emotividad cuando dinamiza la puesta en escena con los bailes coloridos y los personajes que cantan para que sus voces sean escuchadas por una sociedad que, en apariencia, está dividida por el racismo que lacera la dignidad de las minorías culturales latinoamericanas; evitando recurrir a cosas como el doblaje innecesario ni a oscurecerles la piel como se hizo infamemente en la anterior.




Ansel Elgort y Rachel Zegler. Fotograma cortesía de 20th Century Studios.

 

Como la precursora, la película se sitúa a finales de los años 50 en un pequeño vecindario de Upper West Side, Nueva York, donde dos pandillas, los Jets y los Sharks, luchan constantemente por el dominio del territorio como buenos delincuentes juveniles. La primera tiene como líder al virulento Riff (Mike Faist) y está compuesta en su mayoría por jóvenes estadounidenses blancos de familias disfuncionales sumergidas en la miseria. La segunda es controlada por el duro boxeador Bernardo Vázquez (David Álvarez) y los integrantes son puertorriqueños, sumamente enfurecidos por estar en un barrio donde soportan cada día la discriminación racial y la falta de oportunidades. El enfrentamiento tiene lugar en un sitio de construcción, pero rápidamente son separados por el teniente de policía Schrank (Corey Stall), quien les recuerda que el conflicto de ambas bandas carece de sentido porque una parte del vecindario está siendo demolido para construir el Lincoln Center, por lo que las familias de muchos se verán obligadas a mudarse. A pesar de la advertencia, Riff invita a Bernardo a enfrentarse de nuevo, pero este lo rechaza.


Tiempo después, Riff se acerca a su mejor amigo Tony (Ansel Elgort) para convencerlo de que se una a la pelea que lo decidirá todo y también para que vaya al baile de la escuela local, pero este último se rehúsa porque desea rehacer su vida luego de salir de la correccional, prefiriendo trabajar ayudando a su tía puertorriqueña Valentina (Rita Moreno) en una tienda de comestibles. Paralelamente, Bernardo reside en un apartamento humilde junto a su novia Anita (Ariana DeBose), donde en medio de una disputa doméstica obliga a su hermana menor, María (Rachel Zegler), a comprometerse con su colega chino (Josh Andrés Rivera) y se preparan para también para la fiesta. En la noche de la fiesta, en medio de un baile entre ambas facciones, Tony y María se miran delicadamente y se enamoran en el acto, besándose a escondidas. Pero el episodio desencadena la furia de Bernardo, que acepta los términos de Riff para que las dos pandillas se muelan a golpes una vez más, pero insistiendo en que solo lo haría si Tony asiste. La misma noche del incidente, la pareja se vuelve a encontrar en la escalera de incendios del balcón de la habitación de María, donde Tony confiesa su amor hacia María, y juran encontrarse al día siguiente para sellar su compromiso.






En términos generales, la película frecuenta sin mucha prisa la estructura de la predecesora de Wise y de la obra teatral que reverdecía la tragedia shakesperiana en Broadway; en la que los bailes, la música y el canto se incorporan en la acción dramática para desarrollar las inquietudes más intrínsecas de los personajes. Tony representa al joven judío de origen polaco con alma de Romeo, reservado, seguro de sí mismo, que descubre el amor verdadero al conocer a María, en una etapa de su vida en la que intenta alcanzar la redención para sepultar los pecados y alejarse lo más que pueda de la delincuencia juvenil para administrar el negocio junto a la tía que lo ha criado como madre. María es una muchacha de clase trabajadora muy decidida, sensible como Julieta, alérgica a la dependencia del hermano sobreprotector que impone un control sobre sus decisiones personales, que sueña con un mejor mañana en el que viva felizmente amando a Tony y en el que la violencia de las pandillas cese de una vez por todas. Riff es un muchacho orgulloso, irreverente, que desafía la autoridad de la policía y defiende a su amigo Tony incluso desconociendo que su destino está sellado como el de Mercucio, además de ser el jefe indiscutible de los Jets que causa problemas porque su procedencia disfuncional lo ha obligado a pasarse al bando antisocial. Bernardo es el líder boricua temerario, machista, desconfiado, que se gana la vida como boxeador para pagar la renta, que se preocupa por la brecha de desigualdad que enfrentan las comunidades puertorriqueñas en los distritos neoyorquinos, siempre dispuesto a luchar por los suyos, respetado por los Sharks como aquel Teobaldo de los Capuleto. Y Anita es la mujer afrolatina de carácter fuerte, humilde, que cuestiona el machismo de su entorno y nunca abandona el sentido de esperanza ante los infortunios que caen sobre los latinoamericanos más desfavorecidos de Nueva York.



Ariana DeBose y David Álvarez. Imagen de 20th Century Studios.



A pesar de que en la superficie es inevitable que se convierta en algo previsible, la manera tangencial en la que Spielberg aborda los tópicos justifica las acciones de los personajes con cierta sutileza y los subordina a una parábola social esclarecedora sobre el amplio margen de discordancia que hay entre los dos grupos afectados que, diametralmente, comparten el mismo sentimiento de rechazo. Se refleja, primero, a través de la pragmática de los diálogos del guion de Tony Kushner que, a la vez, se complementan con las líricas de Sondheim, donde la poética de las canciones arregladas por Bernstein como Something’s Coming, I Feel Pretty, One Hand, One Heart, Somewhere, Tonight, y, especialmente, America, están dotadas de un componente sociológico que examina cuidadosamente el racismo, la inequidad y la xenofobia que prevalece en el suelo norteamericano hacia los inmigrantes latinos, irónicamente, provocado por una muchedumbre que en condiciones migratorias similares habían llegado desde el continente europeo en busca de la calidad de vida que venden en los comerciales del sueño americano. Detrás de los bailes exóticos y los decorados coloridos, las dos pandillas conformadas por los Jets y los Sharks representan las dos caras contrapuestas de esa marginación que afecta a las personas de distintas nacionalidades sin importar su color de piel o el acento.



Rita Moreno como Valentina. Fotograma de 20th Century Studios.

 

El segundo queda definido, en mi opinión, por la psicogeografía de empaque historiográfico en la que el uso del espacio urbano modifica el comportamiento de los personajes y señala las emociones recónditas que se niegan a salir afuera hasta que la desgracia toque la puerta. El escenario es un acto simbólico. El canto es, por así decirlo, el refugio que los personajes buscan para paliar las vicisitudes de su cotidianidad más obvia, la única alternativa de protesta de los que son oprimidos por la cultura de la discriminación. El proceso de gentrificación del suburbio, en muchas escenas, no solo metaforiza el temor de los jóvenes que junto a sus familias carenciadas van a ser desalojados por ese capitalismo voraz del sector inmobiliario que impera en las zonas más pobladas donde usualmente los ricos desplazan a los pobres; sino, además, el aparato de violencia que segrega a esos conjuntos interculturales hasta que no queda otra cosa que una gran mancha de sangre en una sociedad que ha intentado progresar a través de su historia con las venas abiertas. Spielberg actualiza el discurso para establecer un símil entre el contexto histórico de mitad de siglo XX y la actualidad que tiene como tema de discusión la diversidad, ilustrando, en efecto, que las heridas que dividen a la sociedad norteamericana todavía no han sanado.



Ansel Elgort y Rachel Zegler.

 

Lo que me sorprende, aunque sea moderadamente, es la forma en que Spielberg recrea el musical de Wise manteniendo un tono consistente que le añade identidad propia y que evita a toda costa transitar por el sendero del pastiche. Su estilo visual se edifica una vez más con las labores fotográficas de Janusz Kaminski, que altera la textura de la imagen para mimetizar con cierta fidelidad el color y la iluminación artificial de la cinta del 61. Encuadra todo con una cámara bastante rítmica que ilustra la década de los 50 con una colorización azulada muy vívida que, a la vez, embellece en todo momento el curso de las danzas coreografiadas y el enamoramiento de los amantes desamparados condenados a la desunión; con la que ejecuta secuencias fascinantes con los travellings de seguimiento, los primeros planos, el encuadre móvil, los planos subjetivos que revelan las intenciones más lindantes como el amor a primera vista. Tiene solvencia, encanto, solemnidad, atmósferas, baladas de espacio y movimiento. Pocas veces pierde la coyuntura cuando sus actores se expresan cantando sin ser doblados y su equilibrio se sostiene a base de música y melodrama en unos decorados preciosos. Adicionalmente, logra una reproducción muy auténtica de la época cuando estampa el vestuario de jeans y chaquetas de cuero de los muchachos junto a los vestidos pintorescos de las chicas, las canchas de baloncesto, el patio de la escuela, la jefatura de policía, la tienda de Doc's, las calles de empolvadas por los edificios demolidos, los callejones oscuros, los techos sucios. Se nota rotundamente la preocupación para que todo se vea fidedigno hasta en el más mínimo detalle.


Desde luego, no creo que esta propuesta de Spielberg, que marca su primera incursión en el musical, sea una obra maestra ni mucho menos que se trate de una de sus mejores películas. Su energía me contagia, pero nunca alcanza mi tope emocional. A pesar de todo valoro la química del reparto encabezado por Elgort, Zegler, Faist, Álvarez, DeBose y Rita Moreno (en un rol casi maternal). Ellos me hacen pasar un rato conmovedor con las sesiones de baile y canto, la peleas con navajas en las fábricas de sal con olor a muerte, los instantes amorosos a la luz de la luna, los delincuentes que reciben una lección moral, las promesas incumplidas, la venganza que ilumina de rojo las calles nocturnas como las sirenas de la policía, el cortejo fúnebre de una sociedad condenada a repetir el pasado. En general su acercamiento al género es, cuanto mucho, entretenido y está provisto de una manufactura pomposa, aunque nunca se escape de los marcos limítrofes de lo epatante.



Streaming en:




Ficha técnica
Título original: West Side Story
Año: 2021
Duración: 2 hr 36 min
País: Estados Unidos
Director: Steven Spielberg
Guión: Tony Kushner
Música: Leonard Bernstein
Fotografía: Janusz Kaminski
Reparto: Rachel Zegler, Ansel Elgort, David Álvarez, Ariana DeBose, Rita Moreno
Calificación: 7/10



Encanto

No creo para nada que Encanto se encuentre en la cima de las películas de Disney, sobre todo porque a veces atraviesa los terrenos comunes de la fórmula preestablecida por el estudio que ya alcanza la cifra número sesenta, pero me parece una película animada encantadora que abraza, a ritmo de cantos y colores tropicales, una metáfora aleccionadora sobre la reconciliación, el empoderamiento femenino y los lazos de la familia latinoamericana que huye de las secuelas de la inmigración. Si bien, sigue esa tendencia de retratar los diversos estereotipos hispanos con cierta pretensión, la mezcla me resulta agradable por la manera en que se presentan las ocurrencias cotidianas de una familia tradicional colombiana desde la óptica de una muchacha peculiar. 


Cuenta la historia de Mirabel, una jovencita de pelo rizado y con anteojos que sufre en silencio por ser la única representante de su familia que no nació con poderes mágicos, pero que, a pesar de todo, siempre se muestra dispuesta a ayudar a las demás personas de Encanto, un pueblecito escondido entre montañas que oculta una fuente de magia secreta. 


Con un estilo visual bastante colorido y unos números musicales contagiosos, paso un rato agradable viendo a esa muchacha alegre intentando reconciliarse con la familia que la excluye por carecer de poderes, mientras discute con la abuela exigente atrapada por el pasado y se dispone a encontrar el origen de una profecía que anuncia el resquebrajamiento de los poderes mágicos de la familia. 


El ritmo de su fábula costumbrista es acogedor, narrado con una sencillez que equilibra los momentos más entretenidos con humor cálido, emotividad y sentido de maravilla. Y encuentro oportuno el comentario que señala la determinación de la adolescente para valerse por sí misma ante los duros episodios de la vida, así como la fortaleza de la solidaridad que impide que se agrieten las heridas familiares en los momentos difíciles, algo que comunica espléndidamente que el verdadero don radica en los lazos que unifican el núcleo de la familia. 


Destaco el diseño de los personajes animados de ojos saltones que homenajean a los estereotipos más latinoamericanos, las canciones compuestas por Lin-Manuel Miranda que son recitadas melodiosamente para desarrollar los conflictos internos de los personajes y el doblaje acertado de Stephanie Beatriz, John Leguizamo y María Cecilia Botero. En algunos instantes puede resultarme un poco obvia la aventura de la heroína sin poderes, pero es una película animada narrada con buenas intenciones y corazón de realismo mágico.



Streaming en:



Ficha técnica
Título original: Encanto
Año: 2021
Duración: 1 hr 42 min
País: Estados Unidos
Director: Jared Bush, Byron Howard, Charise Castro Smith
Guion: Jared Bush, Charise Castro Smith
Música: Germaine Franco
Fotografía: Alessandro Jacomini, Daniel Rice, Nathan Warner
Reparto (voces): Stephanie Beatriz, María Cecilia Botero, John Leguizamo,
Calificación: 7/10
New York, New York

Me siento durante casi tres horas a ver New York, New York y no hay una sola escena que no me parezca entretenida. Su clasicismo me enamora. Como melodrama tiene una puesta en escena estilizada que, no solo le sirve a Scorsese para montar un bonito homenaje a la ciudad que nunca duerme y a los musicales clásicos de Hollywood, sino también para ilustrar un cuento trágico de amor, pasión, éxito y jazz, con dos actuaciones estupendas de Robert De Niro y Liza Minnelli que en varias ocasiones me sacan más de una sonrisa. 


La historia sigue a Jimmy Doyle, un saxofonista de jazz y veterano de guerra que inicia una relación amorosa con la cantante Francine Evans. La trama desarrolla el romance de la pareja a lo largo de varios años, mientras andan de gira musical por el país para alcanzar la gloria y viven momentos de desequilibrio emocional que se manifiestan seguidamente por la personalidad volátil e impulsiva de Jimmy. 


Lo que más me cautiva, supongo, es la facilidad con la que De Niro transforma la psicología de Jimmy para exteriorizar su ímpetu, su mitomanía y el egoísmo que le roba la sensibilidad, además de la destreza que muestra para tocar el saxofón, en una actuación creíble que de alguna manera lo vuelve impredecible con los diálogos improvisados y la expresividad exagerada. En la contraparte, Minnelli me emociona cuando interpreta a esa cantante tímida que sacrifica su carrera por el saxofonista de comportamiento impulsivo, sacándole provecho a sus habilidades para el baile y el canto, alcanzando su punto fuerte en la secuencia de "Happy Endings". 


El ejercicio de estilo de Scorsese, consciente en todo momento de la artificiosidad con los decorados, encuadra a los personajes empleando una serie de mecanismos formales que ayudan a magnificar su psicología interna, como el uso constante del encuadre móvil, el típico color rojo que anuncia el peligro y la frustración, el verde esperanzador y, sobre todo, la música diegética que sale de los músicos de jazz para describir sentimientos intrínsecos como la culpa, el júbilo y el dolor. Las líricas de las canciones también describen ciertas sensaciones, pero de todas particularmente me atrapa la melodiosa e icónica "New York, New York". 


En su estreno fue uno de los fracasos comerciales de Scorsese luego de su obra maestra, Taxi Driver, lo que hizo que cayera en la depresión y en las drogas. De su catálogo, digamos, es una de las películas menores e injustamente olvidadas, pero no por ello deja de parecerme algo más que estimable. Posee un ritmo estupendo que avanza como el soplo de un trompetista en un cabaret de Harlem.



Streaming en:



Ficha técnica
Título original: New York, New York
Año: 1977
Duración: 2 hr 41 min
País: Estados Unidos
Director: Martin Scorsese
Guion: Earl Mac Rauch, Mardik Martin.
Música: Ralph Burns
Fotografía: László Kovács
Reparto: Robert De Niro, Liza Minnelli, Lionel Stander,
Calificación: 7/10

La última película de Chadwick Boseman como actor edifica un entretenido homenaje a la era del jazz y a la figura de Ma Rainey, conocida como "La madre del blues".


La madre del blues



No me considero un seguidor del blues, pero en una de mis visitas a los supermercados de conocimiento de la internet tuve un rato ameno leyendo sobre la figura de Ma Rainey. No la conocía para nada. Rainey fue una de las máximas exponentes del blues durante los furiosos años 20. Era conocida como ‘La madre del blues’ por la manera tan peculiar en que revolucionaba los estándares del género con un tipo de blues urbano que era acompañado por piano y una orquesta de jazz. Como cantante afroamericana conquistó a miles de personas con su voz y se hizo muy famosa en una época en la que el racismo y la segregación todavía estaban vigentes en varios sectores de la sociedad norteamericana. Grabó un centenar de grabaciones durante su trayectoria, pero quizá sus discos más populares son "Moonshine Blues", "Bo-Weevil Blues" y "Black Bottom". Hizo varias giras hasta 1935, año en el que se retiró definitivamente. Su vida fue dramatizada en una obra de teatro de August Wilson que es, a la vez, la raíz de Ma Rainey’s Black Bottom, la primera película biográfica sobre ella que, afortunadamente, he tenido la dicha de ver.


La película, estrenada hace unos meses en la plataforma de streaming de Netflix, no supone para mí nada fuera de lo ordinario, pero me resulta entretenida por los diálogos, la teatralidad de la puesta en escena y unas actuaciones estupendas de Viola Davis y el fenecido Chadwick Boseman que consiguen sacarme emociones en algunos instantes. La dirige George C. Wolfe, director cuyo cine desconozco pero me cuentan que tiene una sólida trayectoria como dramaturgo en Broadway y que sus dos películas anteriores son más que olvidables. Quiero pensar lo contrario luego de ver esta. Como drama no solo ilustra un fragmento biográfico de la corta carrera de Ma Rainey y un homenaje a la era del jazz, sino que, además, utiliza su imagen para dialogar a puertas cerradas con tópicos relevantes sobre el racismo, las injusticias y la segregación en suelo estadounidense, concebidos con cierta sobriedad a través de los coloquios de los personajes cuando rememoran sus tragedias personales en la sala de grabación de una casa disquera.




Viola Davis como Ma Rainey. Fotograma de Netflix.

 

Luego de una breve secuencia que encuadra los inicios de la protagonista como cantante en el sur profundo frente a campesinos afroamericanos, la trama se sitúa en el año 1927, donde Ma Rainey (Viola Davis) goza de una reputación significativa como cantante afroamericana de blues y después de un tiempo es contratada, junto a su grupo de músicos de la Georgia Jazz Band, por un productor blanco llamado Mel Sturdyvant (Jonny Coyne). Todos ellos, exceptuando a Ma, llegan a una sesión de grabación programada por Irvin (Jeremy Shamos) para un ensayo previo antes de iniciar. El conjunto inicialmente lo conforman Toledo (Glynn Turman), Cutler (Colman Domingo) y Slow Drag (Michael Potts), además de Levee Green (Chadwick Boseman), un trompetista cínico y algo crédulo que tiene grandes ambiciones como músico de jazz y desea dejar la banda para escribir canciones con un toque más contemporáneo y firmar un contrato discográfico que lo independice. Mientras todos ellos esperan la llegada de la matrona para comenzar, surgen discusiones acaloradas que reflejan algunos de los problemas intrínsecos de cada uno provocados por la desigualdad de una nación que constantemente los oprime.



Michael Potts, Chadwick Boseman, Glynn Turman y Colman Domingo.

 

Aunque algunos de los personajes se mantienen en la superficie, me veo cautivado por la presencia de Levee Green y Ma Rainey. Tienen textura psicológica. Green es presentado como un hombre versátil y extrovertido que detrás de la sonrisa carga consigo las heridas de un pasado traumático, ocasionado cuando su padre abandonó a la familia y poco después su madre fue violada por unos hombres blancos y, él, con tan solo ocho años, intentó salvarla sosteniendo un cuchillo para cortar a los agresores (de ahí su obsesión por la navaja), algo que terminó endureciendo su carácter rebelde e hizo que renunciara al hobby de la fe; aunque esos hechos fatídicos no resquebraja sus deseos de triunfar en el mundo del jazz como trompetista en solitario. Los zapatos amarillos que adornan sus pies simbolizan su voluntad e idealismo. Es, por así decirlo, el lobo que logra domar a la manada con su carisma. Rainey, en cambio, es una mujer intransigente, sincera, confiada de su talento, poniéndose celosa al observar de lejos el coqueteo de su amante lesbiana que revela sus preferencias sexuales, que disfruta desafiar a la supuesta autoridad blanca para desenmascarar sus prejuicios, siempre asumiendo un rol casi maternofilial con los miembros de su banda, consciente de que presta su servicio a gente a la que le importa muy poco y solo exprimen su talento para enriquecerse cuando roban su voz para guardarla en una caja de radio. Durante las prolongadas sesiones de grabación asume un liderazgo que la coloca a la altura de sus exigencias, en los que literalmente esclaviza a los productores blancos y discute con los miembros de la banda al intentar colocar a su sobrino tartamudo para introducir la canción.



Viola Davis como Ma Rainey. Imagen de Netflix.


No hay ningún tipo de fisura en la actuación de Davis como la diva del blues de aspecto sudoroso y mirada depresiva. Solo dura unos 26 minutos en escena. De una forma natural y muy auténtica se disfraza de Ma Rainey empleando en ocasiones su habilidad para el canto (específicamente cuando canta "These Dogs of Mine"; el resto de las canciones son dobladas por la voz de Maxayn Lewis), el cambio físico que refleja con la gordura, el maquillaje que adorna el rostro melancólico del personaje, el marcado acento sureño que modifica su manera de hablar, además de los vestidos de raso típico de los años 20, su caminata tambaleante y los dientes de oro que iluminan su sonrisa. Su actuación me parece muy pintoresca, aunque no creo que se trate de su mejor. La interpreta como una cantante terca, fuerte y apasionada que no tolera las órdenes de los oportunistas de tez blanca que solo utilizan su voz para ganar dinero. La escena en la que ella se niega a comenzar la grabación y ordena que le compren una Coca-Cola bien fría para empezar a cantar tiene un fondo casi antológico sobre la discriminación a la que se enfrenta: ella manda a sus subordinados a comprarlas con su efectivo y se niega a aceptar el dinero de Irvin para mantener su dignidad en lo alto.



Chadwick Boseman como Levee Green.


Destaco también la actuación notable de Boseman como el trompetista confiado que ansía ser el nuevo Louis Armstrong. Noto claramente la delgadez que anunciaba su final. Boseman dejó este mundo cuando la película se encontraba en posproducción, por lo que se trata de su última actuación como actor. No sé si se trate de su interpretación capital, lo encuentro más orgánico en Marshall, pero a decir verdad me conmueve con esa gestualidad extravagante que evoca el júbilo, el atrevimiento y las frustraciones internas de su personaje. Trabaja muy bien el acento, y los diálogos que recita tienen sobriedad. Su expresividad es bastante creíble. Interpreta a un sujeto astuto con aspiraciones que, sin darse cuenta, se convierte en prisionero de la ingenuidad y de la traición que provoca resentimiento, acorralado en un callejón moral de la incertidumbre. La escena de mayor alcance dramático, quizás, es en la que agarra su cuchillo y habla lleno de rabia e indignación con un dios que le da la espalda. Y me parece hasta irónica la escena en que a través de Leeve presagia su propia muerte en la vida real cuando intenta abrir una puerta mientras dice: “La vida no es ni mierda. La pones en una bolsa de papel y te la llevas. No tiene agallas. Pero ¿la muerte? La muerte sí tiene estilo. Te da una paliza y te hace desear no haber nacido. Así de mala es.” Al final, cuando la abre, se ve rodeado de cuatro paredes y de un cielo inalcanzable.



Chadwick Boseman y Viola Davis. Foto de Netflix.

 

Como en la mayoría de esas películas que tienen sus raíces en el teatro, la narrativa de Wolfe desarrolla la acción casi siempre en las locaciones interiores, por lo que pocas veces los personajes salen de ahí y siempre sostienen largas conversaciones. Los tres actos transcurren como una teatralidad filmada. El espacio, construido con una reproducción muy fidedigna del período, es representado casi como una cárcel claustrofóbica, en la que el escenario refleja la angustia y los sentimientos internos más genuinos, y la dinámica comunitaria del afroamericano (metaforizado por la agrupación musical dentro del cuarto sórdido) se ve amenazada por la falta de oportunidades que sucede fuera de campo. Los diálogos revelan discretamente, por medio del relato no iconógeno, fragmentos agridulces que sacan a la luz las contrariedades a las que ellos se han enfrentado para ganarse la vida decentemente como músicos, como el racismo sistemático de la industria de la música que rechaza la capacidad innata de los afroamericanos, la impunidad de los que venden su alma al diablo a cambio de riquezas, la violencia que lacera la decencia, la ambición que arruina carreras con un fatalismo inesperado, el engaño que se aprovecha del talento ajeno. De ese modo, la película me obliga a imaginar los relatos lóbregos que describen en ciertos pasajes.


No sé si pueda incluirme en esa oleada de gente que dice que esta película es una cosa excelente, ni mucho menos entre los que la incluyen en el catálogo de los mejores estrenos de 2020, pero reconozco que logra agradarme con su ilustración exótica de los músicos de blues de los años 20 y el dueto fascinante de Davis y de Boseman. Su diseño de producción, en el que abundan los decorados y el vestuario exótico, es bastante auténtico. Y mantiene un equilibrio entre la tragedia y la alegría sin perder en ningún instante el registro de eso que llaman sutileza. Es, en mi opinión, una buena película. Ni más ni menos.



Streaming en:




Ficha técnica
Título original: Ma Rainey's Black Bottom
Año: 2020
Duración: 1 hr 36 min
País: Estados Unidos
Director: George C. Wolfe
Guión: Ruben Santiago-Hudson
Música:  Branford Marsalis
Fotografía: Tobias A. Schliessler
Reparto: Viola Davis, Chadwick Boseman, Glynn Turman,
Calificación: 7/10

Tráiler de la película




Para olvidarme un poco de mi monótona existencia vi Frozen 2, una secuela animada bella y muy entretenida que me hace pasar un rato agradable durante una hora y media mágica. Al igual que con la antecesora, disfruto bastante lo que veo cuando detrás de la fantasía ampulosa se componen metáforas que hablan sobre la inseguridad, la hermandad y el empoderamiento femenino. 


La fábula se sitúa tres años después de los eventos de la predecesora, donde Anna, Elsa, Kristoff, Olaf y Sven viven en medio de una cotidianidad feliz y llena de paz en el reino de Arendelle. Pero la felicidad se tiñe de problemas cuando Elsa se ve perturbada por el canto de una sirena que viene desde una tierra lejana y está encadenada con su pasado. Así que para solventar el misterio las heroínas se disponen abandonar el pueblo para viajar a un antiguo bosque encantado donde se hallan todas las respuestas sobre los orígenes de los poderes de la princesa helada. Cuando emprenden el viaje me siento como un niño enganchado una vez más por la fórmula de Disney, viéndolos atravesar el peligroso bosque y topándose con personajes secundarios muy peculiares que amplifican el tono jovial y sorpresivo de la aventura. 


En lo visual, la animación me parece magnífica creando ese mundo mágico tridimensional, junto con los diseños de los personajes. Y en lo sonoro me dejo contagiar por actos musicales que, a pesar de extenderse innecesariamente, consiguen canciones inolvidables como "All Is Found", "Show Yourself" e "Into the Unknown". 


Esos elementos magnifican la narrativa añadiendo textura a los conflictos de las protagonistas cuando se enfrentan a los temores intrínsecos y externos que les impide reconocer el poder del amor y la reconciliación. Aunque el ritmo decae un poco, no dejo de quedarme cautivado por la nueva odisea de Elsa. Es una película animada muy divertida. 



Ficha técnica
Título original: Frozen II
Año: 2019
Duración: 1 hr 43 min
País: Estados Unidos
Director: Chris Buck, Jennifer Lee
Guion: Jennifer Lee
Música: Christophe Beck, Frode Fjellheim
FotografíaTracy Scott Beattie, Mohit Kallianpur
Reparto (voces):  Kristen Bell, Idina Menzel, Josh Gad, Jonathan Groff
Calificación: 7/10

Streaming en:






Este musical dramático logra conquistarme con la biografía de las leyendas del rock soviético, Víktor Tsoi y Mike Naumenko. Lo que narra sobre estos dos músicos es interesante. Lo dirige el director ruso Kirill Serebrennikov, quien tuvo que terminar el montaje en circunstancias difíciles debido a su arresto domiciliario. 


Estilizada con un blanco y negro algo melancólico, se ambienta en un verano de la ciudad de Leningrado a principios de los años 80, donde la escena de rock underground florece, a pesar de la estricta vigilancia impuesta por unas autoridades soviéticas que se cercioran de que las bandas no causen alboroto y los espectadores permanezcan sentados en sus sillas como gente supuestamente civilizada. 


En ese lugar, Viktor Tsoï, un joven músico con ganas de superarse conoce al popular rockero Mike Naumenko y a su esposa, Natasha, con los cuales entabla una amistad que cambia su carrera profesional, cuando sus líricas son utilizadas como un medio de crítica social que es muy popular entre la muchedumbre. 


El relato de Viktor y Mike le sirve a Serebrennikov para construir una meticulosa parábola política sobre la sociedad rusa, en la que los pasajes de musicales, erigidos con música contagiosa de grandes artistas y una estética onírica de videoclip, representan el medio de escape, las quimeras y el librepensamiento de las personas que son silenciadas por el régimen que censura el arte para cumplir con una agenda ideológica, algo visible con la intromisión del escéptico anarquista que rompe la cuarta pared para recordarnos que lo que vemos es una fantasía. 


El estilismo visual es más sólido cuando recurre al sobreencuadre a color rodeado de intertítulos con las letras de las canciones y a los cuidadosos plano secuencias que encuadran a los personajes en las playas o por las frías calles de la Unión Soviética. Las actuaciones son fenomenales. Es una película atractiva que he disfrutado bastante.  


Ficha técnica
Título original: Leto
Año: 2018
Duración: 2 hr 06 min
País: Rusia
Director: Kirill Serebrennikov
Guion: Lily Idov, Mikhail Idov, Kirill Serebrennikov
Música: Roman Bilyk
Fotografía: Vladislav Opelyants
Reparto: Teo Yoo, Irina Starshenbaum, Roman Bilyk, Anton Adasinsky,
Calificación: 7/10

Streaming en:






Siempre me parece irresistible ver cantando y bailando a la inmensa Julie Andrews. Cuando la veo tan bella y alegre me enamoro al instante de su elegante presencia. Pocas actrices han sabido combinar ambas cosas como lo hace ella. 


En esta película de Edwards, que es un remake del film alemán de Reinhold Schünzel (a su vez llevado al cine en varias ocasiones), me cautiva Andrews como Victoria Grant, la soprano fracasada que, para escapar de la miseria y ser exitosa, se hace pasar por un hombre que pretende ser una mujer en los cabarés parisinos de los años 30, junto a su amigo gay Toddy, interpretado maravillosamente por Robert Preston. 


El ambiente art déco me seduce con los números musicales y una puesta en escena que desprende encanto con su elaborada autenticidad. Hay humor, romance, una trama inteligible y una delicada metáfora sobre los estereotipos de género. Distingo asimismo una química estupenda de los intérpretes, sobre todo entre Andrews y James Garner. Es una película muy entretenida que me ha hecho pasar un buen rato.

Ficha técnica
Año: 1982
Duración: 2 hr 14 min
País: Estados Unidos, Reino Unido
Director: Blake Edwards
Guion: Blake Edwards
Música: Henry Mancini
Fotografía: Dick Bush
Reparto: Julie Andrews, Robert Preston, James Garner, Lesley Ann Warren
Calificación: 7/10


Streaming en:



Sinopsis: Un padre y una hija forman un dúo musical el verano antes de que ella se marche a la universidad.


Ficha técnica
Título original: Hearts Beat Loud
Año: 2018
Duración: 1 hr 37 min
País: Estados Unidos
Director: Brett Haley
Guion: Brett Haley, Marc Basch
Música: Keegan DeWitt
Fotografía:  Eric Lin
Reparto:  Nick Offerman, Kiersey Clemons, Ted Danson, Sasha Lane
Calificación: 7/10

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Nace una estrella


La historia de A Star Is Born ha sido contada por el cine de Hollywood en cuatro ocasiones. La primera surge en 1937, cuando Wellman dirigía a Janet Gaynor y a Fredric March como una pareja de actores (uno en declive y otra en ascenso) que se enfrentaban a los dilemas de la fama hollywoodense. La siguiente, posiblemente la más popular, dirigida por Cukor en 1954 y protagonizada por Judy Garland y James Mason (ambos con actuaciones memorables), también se ambienta en Hollywood, pero se le añade un componente musical al drama. Pasaron algunos años hasta que, en 1976, Pierson estrenaba otra versión con Kris Kristofferson y Barbra Streisand, pero trasladándola a la industria de la música y los conciertos de rock. Esta última es la que más se asemeja a la cuarta versión que ha dirigido Bradley Cooper en su debut como director. 


Este nuevo remake de A Star Is Born resulta algo previsible, porque, en efecto, la historia de fondo es la misma, pero la trama conmueve con la química estupenda que exhiben Lady Gaga y el mismo Cooper, quienes erigen a unos personajes muy fehacientes que solo tienen tiempo para la música, el amor y una desgracia que, al igual que las antecesoras, parece inescapable. En su núcleo hay felicidad, triunfo y un menoscabo que se acrecienta con canciones (escritas por Gaga, Cooper y Lukas Nelson) que describen los sentimientos de los protagonistas. Y, aunque evita los regodeos de la nostalgia, preserva sus raíces genéricas y presenta con mucho vigor el relato de Ally y de Jackson Maine.  



El protagonista es Jackson Maine (Bradley Cooper), un cantautor de música country muy famoso que se encuentra en un concierto tocando con su banda. En el escenario todos lo aman por sus canciones y por su imagen de rockstar perfecto, pero detrás de la tarima se refugia en las drogas y el alcohol. Su único vínculo familiar es Bobby (un tremendo rol de Sam Elliott), el hermano mayor que lo ha criado y que, como manager y figura patriarcal, lo aconseja en cada decisión que toma, sirviendo de base para que entendamos el origen de sus vicios. En la noche, después del show Jack se va a beber en un bar de drag queens en el que observa a Ally Campana (Lady Gaga), una muchacha que durante el día trabaja como camarera en un restaurante y por las noches es una cantante que, al igual que Jack, tiene un pasado familiar lleno de momentos grises. Ella lo seduce con su voz agraciada y su talento innato, subida en el escenario cantando “La Vie en Rose", de Édith Piaf. Después de pasar un rato charlando sobre sus afinidades, Jackson invita a salir a Ally en sus giras para que cante a su lado. Allí el romance florece, y los problemas de sus carreras, también. 


Las estupendas actuaciones de Bradley Cooper y de Lady Gaga tienen un buen registro dramático que saben aprovechar con los primeros planos y que los vuelve cautivadores cuando sus personalidades se moldean. Cooper encarna a Jackson como la efigie de la celebridad que batalla con demonios internos, condenando por los hábitos que ha adquirido con el paso de los años: el desgaste emocional, los traumas de un pasado familiar agridulce, la inevitable sordera que lo agobia y una agitada vida como cantante. Su característica más distintiva es la voz grave, su carisma, sus estados de ebriedad y, sorprendentemente, la habilidad para cantar y tocar instrumentos como la guitarra. En cambio, Gaga entrega todo su talento, no solo como la cantante con la voz que resuena, sino también, como actriz, dotando de naturalismo y espontaneidad los estados de ánimo de Ally, convirtiéndola en una muchacha ordinaria, de tres dimensiones, sin adornos ni artificios, que hace lo que puede para rescatar a su amado del vacío y para enfrentar el ascenso repentino que le trae su carrera; un reflejo de su propia vida como pop star


Hay un hilo conductor presente tanto esta versión de “Ha nacido una estrella" como en las demás predecesoras y que comunica, a modo de metáforas, el lado oscuro de la fama desde la experiencia personal del artista y la cosificación de las celebridades, en un mundo del espectáculo donde la gente lucha contra la soledad, la depresión, las inseguridades y la envidia latente que se producen por el éxito. Esta alegoría se observa en la relación de Ally y de Jackson, las estrellas que son golpeadas por la tragedia y afrontan las vicisitudes de la fama con honestidad. Son las dos caras de una moneda que se repite en todas las épocas. La fama los une, pero, tristemente, también los destruye.   


En su primera película detrás de cámaras, Cooper demuestra que puede hacerlo todo, pues es el coautor de algunas de las canciones junto a Lady Gaga, el coguionista, el coproductor y, también, el estelar ineludible que se siente genuino cuando canta y se emborracha. Se vale de recursos técnicos como la música y el sonido diegético, el primer plano y la elipsis para cuidar el desarrollo de sus personajes, aunque extiende el metraje más de lo necesario y se precipita un poco, pero sin dejar de lado la identidad propia. El melodrama que concibe se siente auténtico, íntimo, encantador. Esclarece, con mucha gracia, a dos estrellas que han vuelto a nacer para brillar: una actriz y un director. 



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Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 16 min
País: Estados Unidos
Director: Bradley Cooper
Guion: Will Fetters, Bradley Cooper, Eric Roth
Música: Lady Gaga, Bradley Cooper, Luke Nelson, Mark Ronson
Fotografía: Matthew Libatique
Reparto:  Bradley Cooper, Lady Gaga, Sam Elliott, Rafi Gavron
Calificación: 7/10

Tráiler de la película 



Sinopsis: Norman Maine, un famoso actor adicto al alcohol, descubre a Esther, una joven con un gran talento para la canción, y decide impulsar su carrera cinematográfica. Ella triunfa y, pocos meses después, la pareja contrae matrimonio. Pero, a medida que el éxito de Esther aumenta, el de Norman declina y esa situación lo empuja a la autodestrucción.


Ficha técnica
Título original: A Star Is Born
Año: 1954
Duración: 2 hr 55 min
País: Estados Unidos
Director: George Cukor
Guion: Moss Hart
Música: Ray Heindorf
Fotografía: Sam Leavitt
Reparto: Judy Garland, James Mason, Jack Carson, Charles Bickford,
Calificación: 7/10

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Sinopsis: En el año previo a la Feria Mundial de St. Louis de 1904, las cuatro hijas de Smith aprenden lecciones de la vida y el amor, incluso mientras se preparan para un movimiento reacio a Nueva York.


Ficha técnica
Título original: Meet Me in St. Louis
Año: 1944
Duración: 1 hr 53 min
País: Estados Unidos
Director: Vincente Minnelli
Guion: Fred Finklehoffe, Irving Brecher
Música: 
George Stoll
Fotografía: George Folsey
Reparto: Judy Garland, Margaret O'Brien, Mary Astor, Lucille Bremer
Calificación: 7/10

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Amor sin barreras

Sinopsis: Dos jóvenes de bandas rivales de la ciudad de Nueva York se enamoran, pero las tensiones entre sus respectivos amigos se convierten en tragedia.


Ficha técnica
Título original: West Side Story
Año: 1961
Duración: 2 hr 33 min
País: Estados Unidos
Director: Robert Wise, Jerome Robbins
Guion: Ernest Lehman
Música: Leonard Bernstein
Fotografía: Daniel L. Fapp
Reparto: Natalie Wood, Richard Beymer, George Chakiris, Russ Tamblyn
Calificación: 7/10

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Yanqui Dandy

Sinopsis: La vida del reconocido compositor musical, dramaturgo, actor, bailarín y cantante George M. Cohan.


Ficha técnica
Título original: Yankee Doodle Dandy
Año: 1942
Duración: 2 hr 06 min
País: Estados Unidos
Director: Michael Curtiz
Guion: Robert Buckner, Edmund Joseph
Música: Heinz Roemheld
Fotografía: James Wong Howe
Reparto: James Cagney, Joan Leslie, Walter Huston, Rosemary de Camp
Calificación: 7/10

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Sombrero de copa

Sinopsis: Jerry Travers, un astro de la comedia musical americana, llega a Londres y se instala en la habitación del productor de su obra, Horace Hardwick. El azar le hace conocer a la bella modelo Dale Tremont, que se aloja en la habitación de abajo. 


Ficha técnica
Título original: Top Hat
Año: 1935
Duración: 1 hr 41 min
País: Estados Unidos
Director: Mark Sandrich
Guion: Allan Scott, Dwight Taylor
Música: Irving Berlin
Fotografía: David Abel
Reparto: Fred Astaire, Ginger Rogers, Edward Everett Horton
Calificación: 7/10

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Los paraguas de Cherburgo

Sinopsis:  Geneviève es una joven que vive con su madre y le ayuda en la tienda de paraguas que tienen en Cherburgo. Está enamorada de Guy, un joven mecánico, con el que piensa casarse a pesar de la oposición de su madre, que considera a Geneviève demasiado joven y a Guy demasiado pobre. Para pagar una deuda, la madre se ve obligada a vender un collar a un rico joyero que se enamora de Geneviève desde el primer momento. Mientras tanto, Guy tendrá que ausentarse dos años para ir a Argelia a hacer el servicio militar. 


Ficha técnica
Título original: The Umbrellas of Cherbourg (Les parapluies de Cherbourg)
Año: 1964
Duración: 1 hr  31 min
País: Francia
Director: Jacques Demy
Guion: Jacques Demy
Música: Michel Legrand
Fotografía: Jean Rabier
Reparto: Catherine Deneuve, Anne Vernon, Nino Castelnuovo,
Calificación: 8/10

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La novicia rebelde

Sinopsis: María es una alegre novicia que abandona la abadía para convertirse en la institutriz de los siete hijos de un militar retirado, el capitán von Trapp, viudo desde hace poco tiempo. La casa de los von Trapp funciona como un cuartel, pero María consigue devolver la alegría a los niños y ganarse su respeto y cariño. 


Ficha técnica
Título original: The Sound of Music
Año: 1965
Duración: 2 hr 54 min
País:  Estados Unidos
Director: Robert Wise
Guion: Ernest Lehman
Música: Richard Rodgers, Oscar Hammerstein II
Fotografía: Ted McCord
Reparto: Julie Andrews, Christopher Plummer, Richard Haydn, Eleanor Parker,
Calificación: 7/10

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