2012: Una odisea de cine espectacular con innovaciones


El 2012 fue un gran año para las películas que entra en el libro cinéfilo. Se vieron grandes cantidades de películas anticipadas que resultaron ser espectaculares, se vieron actuaciones sobrecogedoras, pero no tan trascendentales; se vieron guiones meta-narrativos e inteligentes que destaparon muchas preguntas, se vio de todo un poco en cuanto a los géneros y fue un año muy variado. 


Como resultado de lo que vi, una vez más me encargué de predecir el éxito de varias de las películas que mencionaré a continuación como las mejores del 2012.




10. 



9. 


8.



7. The Dark Knight Rises




La conclusión del Caballero Oscuro por más que se vea, cierra el capítulo de una de las mejores trilogías cinematográficas de los últimos tiempos. Nolan se convirtió en un dios realizándola.


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6. Cloud Atlas




La apuesta de los Wachowki con Tom Tykwer es una ambiciosa épica de ciencia-ficción de esas que te ponen a razonar gravemente durante casi 3 horas de duración. Mi cerebro fue destruido.


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5. Skyfall



Lo siento "Goldfinger", pero esta es la mejor película de James Bond de todos los tiempos. Con eso digo todo, porque "Skyfall" lo tiene todo.


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4. Django Unchained



Es Quentin Tarantino...¿Tengo que decir más?


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3.The Master



Desde la narrativa de sus diálogos hasta la maestría de sus actuaciones, The Master es otra obra maestra en el libro de un maestro como lo es Paul Thomas Anderson.


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2. Zero Dark Thirty



La tensión que causa Zero Dark Thirty en su lucha contra Al-Qaeda nos mantiene inquietos desde el principio hasta el final. La mejor película de Kathryn Bigelow.


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1. Life Of Pi



La historia de Richard Parker y Pi es extremadamente emocional. Para mi esta es la mejor película del año y es de esas que te hacen llorar a puro moco en su clímax.


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Los juegos del destino

Después de una temporada en una institución mental, el exprofesor Pat Solitano, se mueve de nuevo con sus padres y trata de reconciliarse con su ex-esposa. Las cosas se ponen más difíciles cuando Pat cumple con Tiffany, una chica misteriosa con sus propios problemas.


Duración: 2 hr. 7 min.
País: Estados Unidos
Director: David O. Russell
Guion: David O. Russell (Novela: Matthew Quick)
Reparto: Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Robert De Niro, Chris Tucker

Crítica de la película 


Esperar una película de David O. Russell, es como, de cierto modo... Esperar una película de David O. Russell; una comedia dramática que muestre personajes peculiares llenos de problemas psicodélicos y repletos de cinismo en su vida. Con Silver Linings Playbook valió la pena esperar, puesto que es una de sus películas más alarmantes en cuanto a desarrollo de personaje se refiere. 


Es sin duda una comedia romántica muy ingeniosa, y eso simplemente lo digo por sus personajes, los cuales son la piedra angular de la trama. De eso se trata esta película, de las interpretaciones; aunque la trama resulta bastante original por examinar los trastornos mentales, junto al desarrollo de la extraña relación entre los personajes principales. 



Desde que uno observa a Pat Solitano (Bradley Cooper) hablarse a sí mismo en una habitación, sometido a una institución mental y corriendo con una funda negra por encima de su atuendo deportivo, nos damos cuenta de que este individuo en particular tiene serios trastornos mentales. Ese trastorno bipolar es lo que le da vida al personaje y a la historia. 


Seguimos la vida de Pat al salir de una institución mental, en su intento de recuperar el matrimonio perdido con su ex-esposa, Nikki. Al pensar en eso, se mueve a casa de sus padres, Pat Solitano Sr. (Robert De Niro) y Dolores Solitano (Jacki Weaver) para tratar de controlar su trastorno, también para comenzar a buscar preguntas que llenen su vacío sin respuestas. El vacío de su existencia tratará de ser llenado una vez que se le aparece Tiffany Maxwell (Jennifer Lawrence), una joven viuda con trastornos anormales similares a los de él que intentará cambiar su vida para siempre con el “Silver Linings”, es decir, con el lado positivo de una situación en la vida. 


Antes de Silver Linings Playbook ni siquiera consideraba a Bradley Cooper como un buen actor, pero después de ver esta brillante interpretación me quito el sombrero. Cooper entrega la mejor interpretación en todo su currículum actoral. Y es parte de lo que siempre digo: Cuando un actor infravalorado cae bajo la tutela de un director maestro, sus métodos actorales mejoran considerablemente. Esta es una prueba, pero con el ejemplo de David O. Russell, quien sabe cómo transformar las emociones de sus actores para hacerlos reales. 


Por otra parte, Jennifer Lawrence entrega una vez más una excepcional interpretación. Tiene características que limitan en la locura, en la histeria y en el descontrol emocional. Probablemente, sea bipolar aunque no se demuestre dentro de la historia. Y ciertamente, en su corta carrera, es la mejor interpretación, la más emocional que ha realizado. 


Estas actuaciones de Cooper y Lawrence son maravillosas; y aunque la relación parezca rara o neurótica generan una química escénica muy atractiva. Son polos idénticos, se atraen, pero las distintas situaciones que rodean sus vidas disruptivas los mantienen despegados. Asimismo, hay que alabar la volcánica y preocupada interpretación del oxidado pero legendario Robert De Niro como el Sr. Pat Solitano, que, teniendo su rol secundario, maneja cada escena una veracidad actoral increíble. 


Estos personajes son mentalmente inestables, prestados a la ironía de la bipolaridad. Me da la impresión sin que se mencione en sus trasfondos, de que cada uno de ellos sucumbe ante la adicción paranoica de algo para controlar su comportamiento. Es decir, el Sr. Pat probablemente parezca el padre preocupado, arrepentido y autoritario, pero es un adicto a las apuestas deportivas; lo mismo sucede con Tiffany, que además de ser adicta a la danza, es una adicta al sexo, eso explica por qué es perseguida por varios hombres en algunas escenas. Por otra parte, Pat junior quizás rechace las terapias, pero su sumisión hacia la ira y los cambios de ánimo son inevitables, aunque se controle por momentos. 


Es divertida, antiromántica hasta el final, rellena de diálogos astutos y elocuentes, de esos que no desperdician nada de su audacia. David O. Russell quiere apuntar a una temática sobre enfermedades mentales y neurosis, acompañándola de altas dosis de atracción pos- matrimonial. Sus personajes se encargan de transmitirlo. Y la trama trata desvía la atención con pistas para no dejarse predecir, es decir, a medida que avanza te vas a generar una idea de lo que puede suceder, pero la sorpresa se encargará de matar tu idea. 


Si quieres esperar algo de Silver Linings Playbook, espera las realistas interpretaciones, espera las alocadas ocurrencias en la vida de los personajes; espera un guion astuto, espera reír con sus diálogos y espera lo inesperado. Ésta es una comedia dramática verdaderamente encantadora; más aun, es una de esas comedias que tratan una temática seria y original para generar interés. Es demasiado interesante para dejarla pasar.


7/10


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La noche más oscura

Una crónica de una década de duración que relata la cacería del terrorista de Al Qaeda, Osama bin Laden después de los acontecimientos de septiembre de 2001, y su muerte a manos de los SEAL de la Marina Equipo 06 en mayo 2011.



Duración: 2 hr. 37 min.
País: Estados Unidos
Director: Kathryn Bigelow
Guion: Mark Boal
Reparto: Jessica Chastain, Joel Edgerton, Taylor Kinney, Kyle Chandler, Jennifer Ehle, Mark Strong

Crítica de la película 


Cuando leímos la noticia de la muerte del terrorista en el año 2011, nos preguntábamos cómo la directora Kathryn Bigelow reconstruiría en su forma cinematográfica los acontecimientos de la misión secreta para capturar a la persona más buscada del mundo. Lo habíamos pensado muchas veces. Pero ahora, después de ver esta película, Zero Dark Thirty, nos ha sacado de dudas dirigiendo un thriller histórico muy eficaz que nos mantenido pegados del asiento para ser testigos de la cacería de diez años de Osama Bin Laden.

 

Todos conocemos la noticia de este incidente, pero no sabemos qué pasó durante la operación. Esta película muestra los hechos, pero adaptándose desde el punto de vista del núcleo de la misión. Se convierte en un drama de espionaje intenso, que se puede catalogar como uno de los mejores de su género. Como pieza documental nos da un vistazo a una operación de más de una década de duración para cazar a uno de los hombres más buscados por los Estados Unidos.

 
 

La protagonista es Maya (Jessica Chastain), una agente de la C.I.A infiltrada en Pakistán que anda de paseo recolectando información confidencial que pueda llevar, a través de miembros de Al-Qaeda, a ubicar el paradero de Osama Bin Laden. La tarea comienza un poco complicada y se dificulta cada vez que los terroristas capturados dilatan la información o simplemente la desvían.

 

Debido a esto, Maya se enfrenta a sus superiores, los cuales cuestionan la efectividad de sus tácticas para analizar la data adquirida. A pesar de estar segura de las pistas, su jefe, Joseph Bradley (Kyle Chandler), ignora que haga algo. Los enfrentamientos internos que intercambia con sus superiores son inevitables. Su punto de vista es el de la central de inteligencia, por eso nos damos cuenta de cómo operan los agentes en el campo de acción.

 

Esta muchacha, Maya, es un personaje interesante por la manera en la que es interpretada por Jessica Chastain. Su actuación es convincente, dramática, natural. Sus gestos expresan las características de una mujer calculadora que, confiada en sus instintos, no tiene otra cosa que hacer en la vida que no sea la de alimentar su obsesión por capturar a Osama Bin Laden. Su motivación es una ametralladora con silenciador. Es el retrato psicológico de los efectos de la guerra.


El guion de Mark Boal compone el esqueleto de la película detallando un período de diez años con mucha eficacia. Nos satisface saber que la narración fluye como una marcha militar. Su fórmula es un poco similar a la que usó en The Hurt Locker. Y en el balance de tres actos, su personaje principal, que ahora es una mujer, jamás olvida el génesis de sus acciones. La obsesión es el motor de la trama.
La señora Bigelow no se anda con rodeos para exponer con agudeza la verdad de la truculencia humana en los tiempos de guerra. Sus escenas muestran el modus operandi de la C.I.A a la hora de manipular los terroristas aprehendidos, evidenciado con un realismo que da miedo. Las escenas son crudas, metódicas. Condena la forma en que los métodos de tortura son empleados.

 

Con una autoría implacable, Bigelow edifica una puesta en escena sólida, cargada de un suspenso que no cede el paso hasta acercarse al clímax de la misión. En su visión de la guerra, aunque parezca polémica, no hay manipulación abusiva. Su cine, de gran precisión narrativa, no quiere maniqueísmos para contar un relato extremadamente peligroso que quiere exponer la verdad a toda costa. El patriotismo simbólico es más que honesto.


8/10


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Django sin cadenas

Con la ayuda de su mentor, un esclavo convertido en cazador de recompensas se dispone a rescatar a su esposa de un brutal propietario de una plantación en Mississippi.


Duración: 2 hr. 45 min.
País: Estados Unidos
Director: Quentin Tarantino
Guion: Quentin Tarantino
Reparto: Jamie Foxx, Leonardo DiCaprio, Christoph Waltz, Samuel L. Jackson, Kerry Washington



Crítica de la película 


En las páginas finales del libro Meditaciones de cine, Quentin Tarantino dedica unas notas de pie para hablar sobre un hombre que se llamaba Floyd Ray Wilson. Floyd era, por así decirlo, una especie de mentor de Tarantino cuando este apenas era un adolescente a finales de los años 70. No se sabe nada de Floyd más allá de las anécdotas que lo describen en el libro como vagabundo sin rumbo que era novio de la madre de Tarantino y se quedó a vivir en la casa de ambos durante más de un año. En ocasiones, Floyd y Tarantino hablaban de las películas que iban juntos a ver al cine (se entiende que Floyd era un cinéfilo especializado en cine blaxploitation y en westerns). Pero el dato más curioso es que Floyd era, además, un guionista aficionado que llevaba entre sus pertenencias el guion que escribió sobre un vaquero negro en el formato típico de venganza épica. Este guion, que Tarantino tuvo la oportunidad de leer, se convirtió en una fuente de inspiración años después para la idea de Django desencadenado.


No es una sorpresa que Quentin Tarantino haya realizado Django Unchained, pues como bien sabemos es un adicto a las películas del viejo oeste. La diferencia es que, ha conseguido un western que rompe el estereotipo del vaquero común, presentándolo con un protagonista negro para tatuar una crónica magnífica sobre la explotación racial durante el período de la esclavitud en Norteamérica.



En esta ocasión, el universo de Tarantino tiene como protagonista a un vaquero cazarrecompensas de color. En su trama hay tiroteos, diálogos memorables y personajes que producen todo tipo de emociones. Y el fondo de su película sostiene un discurso racial que rompe las cadenas del afroamericano esclavizado, enalteciendo a las personas de color, en una época donde la esclavitud y la segregación racial eran enemigos, en gran parte, de los individuos de raza blanca. Se hunde en la infamia mostrando el lado más vergonzoso de la historia norteamericana para parecer, más bien, una sátira del hombre blanco y la manera horrenda con la que tiranizaba a los esclavos subyugados.


La historia, que bien funciona como homenaje a los Spaguetti Western, se sitúa en el sur profundo de los Estados Unidos. Los protagonistas, Django (Jamie Foxx) y el Dr. King Schultz (Christoph Waltz), se embarcan en una búsqueda de venganza para rescatar a Broomhilda (Kerry Washington), la esposa esclavizada de Django que ha caído en las garras del temible Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), un malvado terrateniente.


Estos personajes tienen características obsesivas que dirigen sus acciones. El Dr. King Schultz, aun siendo caza recompensas, quizá no sea un defensor racial, pero su manera de actuar, aunque quiera disimularlo, lo demuestra. Es elocuente, elegante y tiene entereza para dirigir las situaciones con diplomacia, y si la diplomacia falla, responde a balazos. Siempre es un placer ver actuando a Waltz. Jamie Foxx le aplica un tic sencillo al rol de Django. No es el típico protagonista hablador, pues antes era esclavo y el mutismo era parte de su vida. Pero ahora es un hombre libre, frío, que está a punto de hacer erupción como un volcán. Como personaje principal, es el único que sí tiene trasfondo de personalidad, evidenciado a través de los flashbacks. Calvin Candie, interpretado por Leonardo DiCaprio, es un villano para la posteridad. Es un sociópata brutal y megalómano, obsesionado con las personas de color. Y Stephen, interpretado por Samuel L. Jackson, es un villano muy peculiar por su forma de actuar, sobre todo porque es el “símbolo” y víctima psicológica de la venta de esclavos.


Como ejercicio de escritura, Tarantino ha escrito el guion de la película con una estructura clásica de tres actos. Sus personajes recitan diálogos retóricos, pronunciados con un aparato de ironía que puede hacer reír a cualquiera que desee un rico coctel de humor negro. Las escenas de la travesía de Django y Schultz por las praderas del lejano oeste resultan contagiosas y muy entretenidas. Tarantino ha dado en el clavo con otro gran guion.


De Tarantino hemos aprendido que lo inesperado ya es parte de su estética. Su estilo personal ha concebido otra película magistral, capaz de balancear ingeniosamente la violencia con el humor. La música es fenomenal, sus personajes inolvidables y el ritmo prodigioso. Guarda los mejores momentos como una pistola bien enfundada. Su nuevo entretenimiento desencadena una locura de vaqueros de 160 minutos.


8/10


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Lo imposible

Un relato de una familia atrapada, con decenas de miles de extranjeros, en el caos de una de las peores catástrofes naturales de nuestro tiempo.



Duración: 1 hr. 54 min.
País: España
Director: Juan Antonio Bayona
Guion: Sergio G. Sánchez
Reparto: Naomi Watts, Ewan McGregor, Tom Holland, Geraldine Chaplin



Crítica de la película 


Desde que el temerario océano se desborda y entra a la tierra, uno realmente siente que, lo que se está atestiguando en Lo Imposible, es verdaderamente aterrador. Me ahogué con lo que sería uno de los mejores dramas vistos del 2012 y, claro está, sin exagerar. 


Lo Imposible es una verídica recreación sobre uno de los terremotos más horrendos vividos por el hombre moderno. Juan Antonio Bayona, el hombre que nos trajo El Orfanato, en su segunda película como director, muestra unas habilidades excepcionales detrás de las cámaras, pues cada ángulo fílmico está maniobrado con mucha efectividad. Una prueba de esto se observa en las escenas de destrucción, donde el espectador siente que está dentro de la tragedia, dentro del agua, siendo golpeado por las violentas olas en cada segundo. Yo mismo me sentí víctima del maremoto. 



Y digo maremoto, porque este film retrata los eventos por el que pasó una familia que estaba vacacionando en Tailandia en el momento que sucedió uno de los peores desastres naturales de la historia. En esta familia tenemos al padre, Henry Bennett (Ewan McGregor); la madre, Maria Bennett (Naomi Watts); y sus tres hijos Thomas, Simon y Lucas (Tom Holland). Todos ellos juntos se separan ante la furiosa adversidad de la naturaleza y sólo una pizca de esperanza podrá reunirlos. 


Ewan McGregor y Naomi Watts son los ejes actorales de esta increíble historia, con unas interpretaciones tan magistrales como creíbles. Y aunque McGregor nos sumerge en su preocupación paterna, es la interpretación de Naomi Watts que es digna de alabanza. Estando malherida con el maquillaje convincente, sabe aplicarle el rostro asustado, melancólico y preocupado, a una mujer que está muriendo, pero que al mismo tiempo tiene deseos de vivir para encontrar a sus seres queridos. Por cierto, échale un ojo a Tom Holland, que debo destacar, resalta con una heroica interpretación como Lucas; un joven valiente y calculador que sin temor a la muerte protege a los que ama. El muchacho tiene presencia escénica. 


He aquí un drama realista, de esos que plantean cómo una tragedia humana es vencida, no por la fuerza de la naturaleza, sino por el instinto de supervivencia y una palabra llamada "esperanza"; algo que aprendimos como seres humanos, y que es lo último que se puede perder. 


Lo que vas a ver aquí y te va a dejar pegado en todo momento, son las secuencias catastróficas, diseñadas en CGI para impactar gravemente tus ojos, por supuesto, junto a las conexiones existenciales de los personajes principales. Todos ellos se buscan, están conectados en el mismo lugar, pero no se encuentran; es como si sus almas estuvieran atadas a las andanzas del tiempo. 


Bayona utiliza sus personajes para ejemplificar la supervivencia dramática de una familia completa dentro de un contexto cruel. Por otra parte, nos sabe retar emocionalmente con estos personajes desde el principio hasta el final; y aunque no se despegue de los hechos, su ejecución es muy real.


Lo Imposible es un drama de supervivencia magnífico que hace hasta lo imposible para hacerte creer que lo imposible puede ser posible, siempre y cuando el ser humano no quiebre su espíritu; tal y como lo dice la línea de la película: "Nada es más poderoso que el espíritu humano". Bayona, como director, se ha ganado mi respeto.



7/10


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Lincoln

A medida que la Guerra Civil continúa haciendo estragos, el presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln, lucha con la matanza continua en el campo de batalla ademas de enfrentarse con muchos dentro de su propio gabinete sobre la decisión de la emancipación de los esclavos. 



Duración: 2 hr. 29 min.
País: Estados Unidos
Director: Steven Spielberg
Guion: Tony Kushner (Libro: Doris Kearns Goodwin)
Reparto: Daniel Day-Lewis, Sally Field, Tommy Lee Jones, Joseph Gordon-Levitt, David Strathairn,



Crítica de la película 


Después de varios años de estar en desarrollo pausado, Lincoln, de Steven Spielberg, es un drama histórico brillante; uno de los más serios en su extensa carrera. Éste expone con mucha sagacidad la historia de un hombre que, aparte de ser una figura política trascendental, era un hombre que quiso cambiar, y cambió, la historia de su país con un ejemplo de igualdad racial entre los ciudadanos. 


Con una aproximación política e histórica, éste biopic está construido específicamente para informar con tres grandes historias; primero, la decimotercera enmienda constitucional que abolía la esclavitud para siempre en los Estados Unidos, segundo, la pesadilla de la Guerra civil americana, pero desde la perspectiva del presidente Abraham Lincoln y, tercero, la preocupación de Lincoln ante ambas situaciones. 



Desde la Guerra Civil hasta las profundidades de la Cámara del Congreso, el film comienza mostrándonos un Abraham Lincoln (Daniel Day-Lewis) saludando a los soldados negros que combatieron en el frente y atendiendo asuntos de estado. Pero luego se enfrenta al convencimiento de senadores Demócratas y Republicanos, para la aprobación de la enmienda abolicionista de la esclavitud. Para mí el mensaje está claro en esa escena: Igualdad racial. Ese el tema central que mueve el esqueleto de la historia. 


Sospecho que Steven Spielberg quiere mostrar a Abraham Lincoln como "el presidente trabajador", preocupado por su pueblo y por el pensamiento de una época; y no el presidente estoico que posa en las innumerables caracterizaciones que se muestran en los museos de cera, o en los secos libros históricos. 


Daniel Day-Lewis es Abraham Lincoln. Es más, llámame mentiroso, pero se parece al verdadero Lincoln (mírale el rostro); y su voz tensa y fina, aunque no se sepa cómo hablaba, encaja con las características descriptivas de su persona. Como era de esperarse de este actor tan meticuloso, nos entrega otra interpretación que topa en las alturas de la perfección actoral. Ésta es una prueba más de que Lewis es uno de los actores contemporáneos más grandes en el negocio. Si Lincoln "estuviera vivo" y lo viera actuar de esa forma, probablemente estuviera envidioso de sí mismo. 


Este presidente legendario es presentado como un hombre de extrema paciencia, pensador, compresivo, y no teme en ejemplar sus ideales por el bien futuro de una nación. Es una figura emblemática con un pensamiento racional demasiado adelantado para su tiempo. El film nos enseña que su política influyó directamente en la política mundial actual. 


Lewis no está solo, aquí tenemos un reparto secundario encabezado por Tommy Lee Jones como el Republicano contradictorio Thaddeus Stevens, Sally Field como la primera dama Mary Todd Lincoln y David Strathairn como el secretario de Estado William Seward; todos ellos dan una clase maestra de actuación; especialmente las escenas en que Jones es captado por la cámara cuando expresa los diálogos audaces de su discurso. 


Está espléndidamente fotografiada Y la dirección de arte capta el período con una ferocidad artística inigualable. Eso combinado con las poderosas interpretaciones, hacen sentir que se está viendo el pasado en movimiento y que los actores nacieron en el siglo XIX. Es como si dejaran el siglo XXI por dos horas de puro dramatismo realista. 


Algo que me agrada, es que éste es el tipo de drama biográfico que una vez terminado, te pone a buscar información sobre el tema. Y no es que los diálogos contengan la nota informativa, sino que son los personajes que nos motivan a buscar documentos políticos que hablen de lo acontecido. Es decir, se despierta la curiosidad por saber qué les sucedió a estos personajes en vida real. 


Lincoln no es solamente un ávido biopic, es una lección histórica placentera que capta el pensar de una era donde las ideas sociales estaban difusas por una dualidad política partidaria. Con mucho entusiasmo, Steven Spielberg sobresale nuevamente con una película detallista que paga tributo a su patria y logra entretener al espectador. Una prueba de esto es la interpretación magistral de Lewis, quien no deja de hacernos creer lo que estamos viendo.



7/10


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Jackie Cogan es un ejecutor profesional de la mafia que investiga un robo que se hundió durante una partida de póquer protegida por la mafia.


Duración: 1 hr. 37 min.
País: Estados Unidos
Director: Andrew Dominik
Guion: Andrew Dominik
Reparto: Brad Pitt, Ray Liotta, James Galdonfini



Crítica de la película 

Killing Them Softly es un desastre, no hay otra forma de decirlo. Un desastre. Esto es lo que Andrew Dominik nos tira a los ojos mientras trata de explicar su oscura visión de lo que es el capitalismo estatal desde una perspectiva criminal. 

El material adaptado de la novela “Cogan's Trade”, pudo haber sido mejor si se hubiera trabajo el guion de otra manera. Ese no es el caso. El caso es que las escenas dentro de este guion son toscas. Desde el principio intentan impactarnos y luego, en el trayecto, uno empieza a sentir que la trama no va para ninguna parte. 

La historia nos muestra el atraco a un juego de poker entre miembros de la mafia, perpetrado por dos estúpidos criminales que se roban $50,000 en efectivo, por supuesto, sin tener idea de lo que han causado. Ese golpe se había hecho antes, este segundo atraco es una copia del primero. Entonces a sabiendas de lo acontecido, la mafia desata su matón preferido, Jackie Cogan (Brad Pitt), para limpiar la escoria. 

Si ves en el poster ahí arriba notarás que las líneas de los críticos dicen: "Cine brillante" , ¿Brillante? Equivocado, mi amigo, esto no es nada brillante, esto no es una luz, está muy lejos de ser brillante; por el contrario se apaga lentamente a medida que avanza la historia. Aunque tengo que reconocer que hay diálogos graciosos saturados de humor negro; pero no se confundan, es el principio que trata de decir algo, y al fin y al cabo termina diciendo nada. 

También dice: ¿"Pitt está al tope de su juego"? No exactamente. Su interpretación da seguridad escénica con el personaje de Jackie Cogan, un matón que sabe lo que hace. Es cínico, calculador y con una filosofía antipolítica de su propio país. Él es lo que yo llamaría un matón antihéroe envuelto en una capa de justa crudeza ante el capitalismo. 

Aunque la película trata de explicar su versión del capitalismo, de cierto modo, le falta sutileza. Ahora que pienso detenidamente, eso es el capitalismo; tú compras un producto y te darán lo que pagaste. En este caso el producto es un matón astuto y pagaron por matar a un par de tipos malos. 

La mejor escena llega en manos de Pitt al final de la película donde dice la cruel realidad sobre Estados Unidos y el mundo capitalista en una sola línea, diciendo: "Estados Unidos no es un país, es un negocio; ahora, págame". Ese es el punto que se les entrega a los ciudadanos. Por eso nadie puede distinguir el bien o el mal, en un país donde todos andan a la deriva sin confiar en nadie. 

Por favor, no lo llames "clásico", Killing Them Softly se encuentra a kilómetros de distancia de serlo. Puede ser un thriller criminal con dosis de violencia brutal en los momentos clave, pero no se compadece del espectador al narrar su historia de gangsters. A mi entender no funciona.


5/10