El color púrpura es una película de Steven Spielberg que, en cierta medida, busca funcionar como una adaptación cinematográfica de la novela homónima de Alice Walker. En los años 80, fue condenada por su representación maniquea de los afroamericanos. Esto lo observo en ella cuando paso dos horas y medias viendo sus escenas, donde consigo razonar lo suficiente como para saber que, a pesar de contar con actuaciones comprometidas de Whoopi Goldberg y Danny Glover, es un drama rural de Spielberg que tiende a volverse redundante al explorar sus asuntos sobre racismo, misoginia y abusos sistemáticos. Su trama, ambientada en el sur rural de Estados Unidos durante las primeras décadas del siglo XX, narra la existencia de Celie, una afroamericana que, luego de haber sido violada por su padre abusivo y de cuidar a su hermana menor Nettie, sufre el destino de ser entregada en matrimonio a Albert "Mister" Johnson, un negro despreciable que también la maltrata en su residencia, poco antes de la llegada de su hermana de visita; pero cuya experiencia es estropeada cuando Mister intenta agredir sexualmente a Nettie y la echa de casa después de que ella se defendiera, aunque tanto ella como su hermana prometen escribirse tras la separación. En términos generales, la estructura narrativa se sostiene, en un principio, por la manera en que Spielberg adopta las claves de su poética de lo ordinario para sintetizar la desdicha a través de la perspectiva de una mujer negra frecuentemente abusada. El problema particular, no obstante, es que el guion no se toma la debida molestia de ampliar el desarrollo de los personajes más allá de las descripciones que arreglan sus motivaciones y, a menudo, opta por mantener el conflicto en una circularidad de situaciones predecibles que nunca sale de la rutina de caminatas por el campo y discusiones domésticas a puerta cerrada. En este sentido, permanezco aprisionado por la abulia al observar las acciones que se resuelven sobre las calamidades de Celie como una mujer sumisa a causa de los abusos; el comportamiento agresivo de Johnson para castigar a los que no se sometan a sus reglas; el vínculo afectivo que tiene Celie con la corista y amante de Mister llamada Shug Avery. A nivel estructural, todo avanza a un ritmo irregular repartiendo las peripecias de estos personajes, pero se precipita, entre otras cosas, porque solo recurre a coincidencias que restan credibilidad al arco de redención de Celie. Esto tiene como resultado que las escenas se monten sobre un comentario feminista rebuscado sobre el racismo, el sexismo y la condición de los afroamericanos en las regiones sureñas, pero entendido como el camino de emancipación de una mujer en condiciones de pobreza que, tras ocultar las cicatrices del dolor físico, se libera de los abusos domésticos de un misógino. Esta síntesis discursiva pierde profundidad porque, por desgracia, Spielberg opta por un maniqueísmo acomodaticio que, al mostrar a los estereotipos afroamericanos como víctimas y opresores, blanquea las injusticias sin profundizar en las raíces sistémicas del prejuicio racial. Al margen de esto, la actuación de Goldberg presenta un registro dramático sobrio cuando transmite con su rostro décadas de sufrimiento silenciado mediante gestos mínimos, miradas evasivas y una voz quebrada que evoluciona gradualmente hacia la afirmación. Glover también se une a ella con una interpretación bastante creíble como el esposo violento. Spielberg suele encuadrarlos en una puesta en escena que se beneficia, hasta cierto punto, por el uso dinámico del encuadre móvil, el diseño de vestuario, los decorados que reproducen la época con autenticidad y las panorámicas atmosféricas capturadas por Allen Daviau con cierto rigor naturalista a través de sus bellos paisajes rurales y los interiores cotidianos. La banda sonora de Quincy Jones, de igual modo, es decente con sus crescendos orquestales. Estos elementos, consiguen que su filme tenga algunos momentos interesantes, pero, desafortunadamente, no son capaces de mantener el cuadro emotivo fuera de las sensiblerías melodramáticas.
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Título original: The Color Purple
Año: 1985
Duración: 2 hr. 33 min.
País: Estados Unidos
Director: Steven Spielberg
Guion: Menno Meyjes
Música: Quincy Jones
Fotografía: Allen Daviau
Reparto: Whoopi Goldberg, Danny Glover, Oprah Winfrey, Akosua Busia, Laurence Fishburne, Margaret Avery
Calificación: 6/10


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