Crítica de la película «Estafa de amor» (2008)

Estafa de amor

Los hermanos Bloom es una película que, hasta cierto punto, supone el segundo largometraje de Rian Johnson como director y guionista, tras haber debutado tres años antes en los circuitos independientes con Brick (2005). Su metraje de casi dos horas me induce a razonar lo necesario como para saber que, dentro de sus limitaciones, representa un intento original de Johnson de fusionar el género de estafas con un tono caprichoso y literario, pero, por desgracia su narrativa se vuelve terriblemente aburrida con el dúo de Adrien Brody y Mark Ruffalo, dejándome con la sensación de que no me está contando nada que no haya visto antes con mejores resultados en el cine de atracos. Su trama sigue a los hermanos Stephen y Bloom Bloom, dos estafadores profesionales que, 25 años después de haber sido entrenados en el arte del timo desde que eran huérfanos pequeños, se reúnen para ejecutar una última estafa engañando a Penélope Stamp, una rica heredera que vive sola en su mansión de Nueva Jersey y de la que, en medio del golpe por Europa, Bloom se enamora. En general, esta premisa sencilla estructura la narrativa sobre las fórmulas genéricas del cine de atracos, la comedia negra y la aventura romántica, donde los ladrones elaboran el plan perfecto para robar una antigüedad valiosa mientras uno de ellos narra la hazaña con la voz en off que pretende recordar aquellos días. Sin embargo, el guion de Johnson apenas añade desarrollo a las motivaciones superfluas que describen la construcción de sus personajes y, a menudo, opta por colocarlos en una serie de situaciones circulares que, entre otras cosas, siempre se limita a mantenerse dialogando en reflexiones meta sobre la narración y la estafa como forma de arte, acumulando giros que se multiplican de una manera innecesaria y estropean el ritmo de las escenas. Los personajes funcionan como piezas de un mecanismo narrativo. Por tal razón, soy incapaz de mantenerme fuera de la abulia cuando atestiguo la estrategia de Bloom y Stephen para hacerse pasar por contrabandistas de antigüedades frente a la adinerada Penélope; la relación romántica entre el inseguro Bloom y la excéntrica Penélope en el yate; las explosiones calculadas por la compañera asiática con mutismo llamada Bang Bang; el viaje por distintos países del mundo en el que los hermanos muestran los métodos y artimañas como timadores; la negativa de Bloom cuando se resiste a que Penélope sea una embaucadora; el enfrentamiento de los hermanos con su mentor. Hacia el tercer acto, pierde el rumbo por completo al introducir cambios abruptos y un clímax que me resulta demasiado rebuscado por la autocomplacencia que sirve como base para colgar tópicos sobre la hermandad, las inseguridades y el negocio del engaño. Al margen de estos defectos narrativos, Brody y Ruffalo desarrollan cierta credibilidad sobre la sinergia de los hermanos estafadores. Brody interpreta a Bloom como un estafador introvertido que aspira a una “vida no escrita”, pero su conflicto interno permanece superficial y poco convincente. Ruffalo, por su parte, interpreta a Stephen como el cerebro manipulador debajo del carisma extrovertido, aunque carece de profundidad interna, sin que se sepa mucho de él lejos de sus diálogos presuntamente sofisticados. Entre ellos, Rachel Weisz realiza un esfuerzo aceptable, pero el guion la obliga a encarnar un arquetipo femenino que se reduce a un compendio de excentricidades y manías que parecen diseñadas exclusivamente para convertirla en interés romántico. En la puesta en escena, Johnson los encuadra con una estética bizarra que se acerca a la poética de lo absurdo en su uso del encuadre móvil, la amplitud surrealista del espacio, el diseño del vestuario y las panorámicas con cierto encanto mediterráneo en lugares exóticos. Estos elementos le confieren un aspecto pulido en la superficie, pero no evitan, en última instancia, que su película se convierta en un ejercicio vacío, pretencioso, como un truco de cartas hecho por un croupier sin experiencia.



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Ficha técnica
Título original: The Brothers Bloom
Año: 2008
Duración: 1 hr. 54 min.
País: Estados Unidos
Director: Rian Johnson
Guion: Rian Johnson
Música: Nathan Johnson
Fotografía: Steve Yedlin
Reparto: Adrien Brody, Rachel Weisz, Mark Ruffalo, Rinko Kikuchi, Robbie Coltrane, Maximilian Schell
Calificación: 5/10

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