Tras pasar más de una década, recupero las imágenes que me ofrece
El perfecto asesino, una película de Luc Besson que solo dios sabe
cuántas veces vi en la televisión por cable durante los años 90. Al margen de
esos visionados que regresan a mí a modo de nostalgia, no creo que se trate de
la mejor de su filmografía, pero me sigue pareciendo una buena película, con
el mismo nivel de entretenimiento de
Nikita. Como thriller de acción tiene minúsculos tropiezos, pero su trama, a menudo
estilizada con violencia e ironía, nunca pierde el ritmo ni el sentido de
intriga cuando explora el cuento urbano sobre el asesino profesional que
protege a la niña huérfana en las calles corruptas de Nueva York, con tres
actuaciones centrales que consiguen que el viaje sea entretenido en todo
momento por sus ocurrencias mundanas. Su argumento sigue a León, un asesino a
sueldo italoamericano que reside en el barrio de Little Italy en la ciudad de
Nueva York y que, luego de resolver un trabajo para un jefe mafioso llamado
Tony, su vida da un giro significativo cuando acoge en su apartamento a
Mathilda, una niña solitaria de 12 años que reside justo al lado y es testigo
del asesinato de su familia en manos de unos agentes corruptos de la DEA que
buscan un paquete de cocaína escondida. En general, el asunto se estructura
con una narrativa que, en su base de exposición, desarrolla a los personajes
con buenas líneas de diálogo y, además, equilibra la acción para ampliar el
epicentro moral del conflicto que arranca por el vínculo inusual que se
establece entre el asesino profesional y la niña, mientras el antagonista
provee algunos instantes de alivio cómico con su personalidad volátil y
perversa. Este vínculo de los personajes, desde luego, causa polémica desde la
superficie porque se puede malinterpretar a simple vista como un objeto de
explotación, pero, por otro lado, Besson mezcla la acción con el melodrama de
mayoría de edad, con la finalidad no solo de mostrar el
modus operandi del asesino con gabardina y gafas de sol redondas que se
gana la vida como limpiador silencioso en la urbe neoyorquina, sino, además,
para presentar las etapas de transición psicológica de una joven que, por un
evento traumático, abandona la pubertad para aproximarse a una adolescencia
apresurada que la conduce a experimentar cambios en los estados de ánimo
(depresión, rabia, felicidad, atracción erotico-afectiva, etc.) mientras ve al
hombre adulto que la rescató como una especie de "amor platónico". Besson
suele utilizar las acciones de su dúo para construir un discurso breve sobre
la redención, entendida como el autodescubrimiento de un matón sin empatía y
emocionalmente reprimido que, para respetar su propio código de ética, protege
a una niña rebelde atormentada por los abusos recibidos por una familia
disfuncional, de la que nunca sería capaz de aprovecharse porque la ve,
irónicamente, como la hija que nunca tuvo con aquella novia suya que murió
asesinada en su tierra natal y lo obligó a emigrar para perseguir la profesión
de su padre. Más allá de esas lecturas innecesarias que tienden a
sobredimensionar la sexualización y algunas lagunas de guion de último minuto
que la elipsis no puede responder, todo luce finamente ajustado en el
ejercicio de estilo ofrecido por Besson, sobre todo con los roles de Jean
Reno, Natalie Portman (en su debut) y Gary Oldman. El primero interpreta a un
asesino profesional que, con su rostro inexpresivo, se redime al redescubrir
la moralidad y el valor de los vínculos afectivos, provocado por la
responsabilidad de custodiar a una preadolescente que necesita su ayuda;
mostrando cierta pericia física para las escenas de riesgo. La segunda asume
el papel de una niña huérfana, marcada por el trauma, obligada a vivir en el
anonimato con un asesino profesional, que se siente presionada a tomar
decisiones erráticas para vengar a su familia, como producto de su rebeldía
que la aleja de la escuela y de la inocencia de la niñez. Y el tercero es un
oficial corrupto, amoral, sádico, psicopático, que saca su pistola para matar
sin compasión después de iniciar el ritual de la pastilla que le tuerce el
cuello. Con ellos, Besson edifica un thriller de acción en el que abunda la
violencia, los tiroteos, el humor y la tensión, bajo un registro sofisticado
que, propiamente dicho, goza de atmósferas urbanas y de un acertado uso del
encuadre móvil para dinamizar la acción en movimiento que se magnifica en los
espacios reducidos.
Streaming en:
Ficha técnica
Título original: Leon: The Professional (Léon)
Título original: Leon: The Professional (Léon)
Año: 1994
Duración: 2 hr. 12 min.
País: Francia
Director: Luc Besson
Guion: Luc Besson
Música: Eric Serra
Fotografía: Thierry Arbogast
Reparto: Jean Reno, Natalie Portman, Gary Oldman, Danny Aiello
Calificación: 7/10
Duración: 2 hr. 12 min.
País: Francia
Director: Luc Besson
Guion: Luc Besson
Música: Eric Serra
Fotografía: Thierry Arbogast
Reparto: Jean Reno, Natalie Portman, Gary Oldman, Danny Aiello
Calificación: 7/10

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