Crítica de la película «Séneca» (2023)

Séneca

En Séneca, el director alemán Robert Schwentke recupera su poética del poder con la finalidad de presentar, a modo de sátira, los últimos días del filósofo estoico Lucio Anneo Séneca, famoso por ser acusado de participar en la conjura de Pisón contra el emperador Nerón, quien lo obligó a suicidarse en el año 65. En cierta medida, el drama satírico sobre el pensador romano cuenta con una actuación comprometida de John Malkovich, pero, desgraciadamente, su narrativa se vuelve demasiado aburrida como para tomar en serio sus obviedades retóricas, que solo funcionan como recursos decorativos para interrogar el servilismo, la hipocresía del poder y el carácter histórico del despotismo político. 


Su trama, ambientada en la antigua Roma, narra la vida de Séneca, en los momentos en que asesora a Nerón, mientras observa la megalomanía desenfrenada del mandatario y ejerce una influencia sobre él con sus dotes retóricos; pero cuya existencia cae en el abismo de la inmoralidad cuando es imputado en los aposentos de su residencia de participar en una conspiración contra el tirano. 


En términos generales, esta premisa sencilla estructura la narrativa sobre las fórmulas del cine péplum, en la que se explora la biografía de un romano ilustre al mezclar el biopic histórico con la comedia negra, aunque se adopta un estilo deliberadamente teatral y anacrónico que pretende distanciarse de las características convencionales del género. 


El problema fundamental, sin embargo, es que el guion abusa de monólogos interminables extraídos supuestamente de las obras de Séneca, pero ensamblados de manera maximalista que estropea el desarrollo psicológico del personaje al mantenerlo colocado, por añadidura, en una serie de situaciones repetitivas que nunca se separa de la circularidad dialógica, en la que se habla más de lo necesario en su horizonte de diálogos expositivos a puerta cerrada sobre filosofía estoica, dejándolo como un ser hueco desprovisto de conflicto interno. 


Las divagaciones filosóficas se acumulan sin progresión dramática significativa, convirtiendo gran parte del asunto en una sucesión de discursos pomposos que pierde el rastro al mostrar las discusiones entre Séneca y Nerón sobre política; el sadismo de Nerón como un déspota caprichoso y promiscuo que castiga con severidad a sus súbditos; las charlas de Séneca como anfitrión frente a los huéspedes de clase alta que lo visitan tras la exposición de su obra en medio de un eclipse lunar; las conversaciones de Séneca con su esposa Paulina antes de la tragedia anunciada. 


Como es habitual, Malkovich entrega una interpretación que reafirma su capacidad expresiva para interpretar, con los gestos grandilocuentes, a un filósofo insufrible, ególatra, avaro, que refleja el vacío de su alma corrompida a través de la verborrea autocomplaciente, a pesar de que su personaje es una figura superficial de la que se sabe poca cosa lejos de las descripciones banales del guion. 


En medio de los excesos teatrales, Schwentke construye un discurso que busca subrayar la decadencia moral y la complicidad de la servidumbre política, entendido como la sombra de un intelectual hipócrita que traiciona sus principios de virtud racional y eticidad del deber frente a la aceptación del suicidio como acto de penitencia. A modo de anacronismo, sus metáforas buscan establecer un vínculo entre el pasado y el presente al exponer el ocaso de la política como un dialelo interminable, pero no abre el espacio suficiente para responder a sus propias interrogantes discursivas, reduciendo complejidades históricas a paralelismos simplistas. 


Al margen de esto, por lo menos, Schwentke toma algunas decisiones estéticas en la puesta en escena a través del vestuario extravagante, los decorados del período, el encuadre móvil y, ante todo, las pretensiones del diseño de producción de fusionar lo antiguo con lo contemporáneo. Estas elecciones estéticas, lejos de enriquecer la propuesta, por desgracia, generan un efecto de artificio inane y distracción constante, algo que en última instancia hace que su película que se sienta como una obra de teatro camp o una mediocre adaptación shakesperiana.



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Ficha técnica
Título original: Seneca
Año: 2023
Duración: 1 hr. 52 min.
País: Alemania
Director: Robert Schwentke
Guion: Matthew Wilder, Robert Schwentke
Música: Martin Todsharow
Fotografía: Benoît Debie
Reparto: John Malkovich, Tom Xander, Geraldine Chaplin, Louis Hofmann, Lilith Stangenberg, Andrew Koji, Julian Sands
Calificación: 5/10

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