Crítica de la película «El camino de regreso» (2020)

El camino de regreso

El camino de regreso es una película de Gavin O'Connor que, en cierta medida, trata de buscar las rutas de ese cine deportivo de la vieja escuela arreglado sobre mensajes motivacionales para gente que pasa por etapas difíciles. En lo particular, la hora y cuarenta minutos que dura me hace pensar que, en la superficie, es un drama deportivo bienintencionado sobre culpa y redención, que se beneficia de una actuación sobria de Ben Affleck, pero cuya narrativa, a veces, tropieza con fórmulas genéricas que le quitan fuerza a la moral de su discurso, dejándome con la sensación de que lo que me muestra aquí ya lo he visto antes con mejores resultados. Su argumento sigue la vida de Jack Cunningham, un obrero que está separado de su esposa Ángela y pasa los días colgado al alcoholismo que le impide salir adelante, aunque encuentra una oportunidad para redimirse cuando acepta la oferta de un cura para ser el entrenador del equipo de baloncesto de su antigua escuela secundaria católica, Bishop Hayes. En términos generales, su narrativa comienza con un arranque que, en principio, me mantiene interesado por lo que sucede al presentarse sobre las fórmulas habituales del drama deportivo sobre baloncesto en el que un coach con problemas personales motiva al equipo para alcanzar la victoria. El problema central, no obstante, es que el guion estropea el desarrollo psicológico del protagonista al mantener sus acciones sobre una serie de situaciones predecibles que, a menudo, nunca abandona la rutina de facilismos ni la zona de confort de los diálogos inspiracionales que sirven para explorar su pasado traumático. De esta manera, soy incapaz de sorprenderme al observar la circularidad que se repite sobre la motivación de Jack para entrenar a los jóvenes inadaptados para mejorar en las prácticas y competir en el torneo de baloncesto; la depresión de Jack como un alcohólico que cae en el abismo al beber por las noches en un bar; las estrategias de Jack que resulta en una racha de victorias para los jóvenes jugadores de baloncesto; los intentos de Jack para abandonar el alcohol al seguir los consejos de sus familiares; las frustraciones de Jack cuando habla con su exesposa sobre la pérdida de su hijo fallecido por cáncer. La estructura narrativa se siente convencional y, en ocasiones, forzada por la manera en que se muestran los tropos del cine deportivo: el equipo perdedor que mejora milagrosamente, el entrenador que impone disciplina férrea, los momentos de clímax en los partidos decisivos. Las subtramas relacionadas con los jugadores adolescentes resultan poco desarrolladas, pues los muchachos funcionan solo como espejos del protagonista. A pesar de esto, la interpretación de Affleck me parece algo orgánica cuando interpreta, con la mirada y los gestos sobrios, a un hombre frágil afectado por el dolor, golpeado por recaídas, que se refugia en el alcohol para ocultar su vulnerabilidad y bebe en silencio como castigo por negarse a aceptar la muerte de su hijo pequeño, en unas pocas escenas donde transmite la fatiga física y psicológica del personaje —el rostro hinchado, la postura encorvada, las manos temblorosas— sin recurrir a excesos dramáticos, otorgándole cierta credibilidad a un arco de recuperación que evita los clichés más obvios del género sobre el manager atormentado. Este es aprovechado por O'Connor para encuadrar el asunto del alcohólico anónimo en una puesta en escena algo desequilibrada que intenta balancear, por una parte, las secuencias dramáticas sobre una crisis personal bastante sobria y, por la otra, las secuencias de baloncesto coreografiadas con cierta flojera; bajo un tratamiento atmosférico decente de Eduard Grau que refuerza la atmósfera de aislamiento del protagonista en unos escenarios oscuros fotografiados con filtros desaturados y fríos. La música de Rob Simonsen es, al contrario, un poco reiterativa con su leitmotiv de cuerdas. Todo lo demás, por desgracia, me deja con la impresión de que no alcanza la profundidad emocional de otros dramas sobre adicción ni la energía contagiosa de los buenos filmes deportivos.



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Ficha técnica
Título original: The Way Back
Año: 2020
Duración: 1 hr. 48 min.
País: Estados Unidos
Director: Gavin O'Connor
Guion: Brad Ingelsby, Gavin O'Connor
Música: Rob Simonsen
Fotografía: Eduard Grau
Reparto: Ben Affleck, Janina Gavankar, Michaela Watkins, Brandon Wilson, Al Madrigal
Calificación: 6/10

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