La noche antes de Navidad es un cortometraje mudo estadounidense de Edwin S. Porter que supone, entre otras cosas, una de las primeras películas en la historia del cine en explorar el mito navideño de Santa Claus. Porter la filmó para Edison Manufacturing Company, siguiendo de cerca el poema de Clement Clarke Moore de 1823, Twas the Night Before Christmas, poco antes de convertirse en la primera producción cinematográfica del poema. Tiene una duración de apenas ocho minutos, pero este metraje es más que suficiente como para hacerme pensar que, a pesar de las virtudes de Porter para los efectos especiales, se trata de un corto mudo sobre Santa Claus que tiene poca gracia, en una superficie que solo funciona como hallazgo arqueológico por los orígenes de las historias cinematográficas de principios del siglo XX. Su argumento sigue a Papá Noel en la noche previa a la Navidad en el Polo Norte, donde aparece alimentando a los renos y terminando los preparativos del taller antes de montarse en el trineo para entregar los regalos, mientras los niños de una casa cuelgan sus medias y se van a la cama enzarzarse en una guerra de almohadas al no poder dormir. En general, la narrativa posee cierta simplicidad al mostrar paralelamente la misión de Santa y las inquietudes de los niños, bajo el esquema genérico de la animación y el drama familiar navideño. El problema, no obstante, es que su guion no se toma la molestia de cohesionar el viaje del protagonista porque reproduce los versos del poema sin incorporar cambios y opta, más bien, por una rutina simplista que mantiene todo en un epicentro de situaciones predecibles, evidenciado en las escenas de la impaciencia de los niños traviesos en la habitación; la conversación de los padres en la sala antes de la Navidad; el viaje largo de Papá Noel cuando sale de su residencia en el trineo con sus renos; la llegada de Santa Claus al entrar en la casa de los niños por la chimenea para dejar los regalos; la felicidad de los niños al bajar las escaleras para disfrutar de sus regalos navideños. Al margen de estas irregularidades, la actuación de Harry Eytinge me parece acertada cuando utiliza el maquillaje y las expresiones gestuales para asumir el papel de Santa Claus como el legendario hombre de barba blanca con vestuario emblemático, interpretándolo como un personaje gentil y bondadoso que siempre se ríe antes de ayudar a los demás. La puesta en escena de Porter logra encuadrarlo con una serie de elementos estéticos que me llaman la atención, dicho sea de paso, por el uso del montaje paralelo, el plano general y los efectos especiales animados que se reflejan en la secuencia del viaje de Papá Noel en su trineo sobre las colinas y la luna usando miniaturas y un fondo pintado, en lo que vendría siendo un uso temprano del encuadre móvil y el travelling lateral. La escena final, en la que Santa Claus es encuadrado en un plano medio mientras está feliz por la misión cumplida, me deja algo indiferente, pero convencido de que, al menos, tiene cosas interesantes que pueden servir como estudio de artefactos históricos de la estética del cine de Porter como uno de los primeros pioneros.
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Ficha técnica
Año: 1905
Duración: 09 min.
País: Estados Unidos
Director: Edwin S. Porter
Guion: Clement Clarke Moore
Música: N/A
Fotografía: Edwin S. Porter
Reparto: Harry Eytinge
Calificación: 6/10


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