En Si pudiera, te patearía, la directora estadounidense Mary Bronstein intenta construir, en cierta medida, un retrato sobre la maternidad alejado de las cuestiones habituales que se suelen mostrar sobre la condición de la mujer. Funciona como un drama psicológico que se beneficia, a menudo, de una actuación particularmente sobria de Rose Byrne, pero cuya narrativa sobre ansiedad y desasosiego materno nunca pasa de la sala de terapia, dejándome con la sensación de que sencillamente hay poca cosa para reflexionar en medio de tanta histeria circular. Su trama sigue a Linda, una terapeuta y madre que se halla al límite de sus posibilidades maternas al cuidar de su hija, que padece un trastorno alimentario pediátrico luego de un extraño accidente, donde además debe alimentarla por sonda gástrica cada noche y procurar que coma lo suficiente para ganar peso y recuperarse. En términos generales, esta premisa narrativa tiene un preámbulo que me atrapa, hasta cierto punto, por la manera en que se sintetiza el calvario de Linda sobre los tropos del drama y algunos instantes pequeños de misterio que surgen, entre otras cosas, porque el nombre de su hija nunca se revela, y su rostro no se muestra hasta la escena final. El problema de todo esto, sin embargo, es que el guion de Bronstein atropella el desarrollo psicológico de la protagonista al mantenerla colocada, por lo regular, en una circularidad de situaciones rebuscadas que avanza sobre la acumulacion repetitiva de diálogos inanes y crisis personales que impide conocerla realmente como una mujer caída en el abismo. Esta insistencia en el malestar sostenido de una madre se impone de una forma mecánica que abandona la profundidad en las presiones de Linda como una madre que cuida a su hijita cuando su apartamento en Montauk se inunda tras el derrumbe del techo; los cuidados que Linda le proporciona a su hija enferma mientras su marido está ausente; los días cotidianos de Linda al verse obligada a mudarse con su hija a un motel destartalado; los servicios prestados por Linda a los clientes que acceden a consultarla; las discusiones de Linda con la empleada y el vecino afroamericano que administra el motel; las terapias recibidas por Linda de un colega del trabajo para calmar los ataques de pánico. Cada secuencia arroja fragmentos dramáticos que insinúan conflictos sin resolverlos adecuadamente, además de los simbolismos obvios —techos que se derrumban, espacios claustrofóbicos, luciérnagas en sombras, huecos oscuros— que se reiteran hasta la saciedad para acentuar un comentario sobre los miedos de la maternidad, arreglado que se refugia en la terapia y en los vicios efímeros —bebiendo vino, comiendo comida chatarra, fumando marihuana— para reducir los delirios provocados por la fatiga, la angustia y las ansiedades de tener a su hija conectada a una máquina para preservar la subsistencia. Aunque este discurso es algo pretencioso en su horizonte posfeminista sobre el aborto y la eticidad de la elección maternal frente al embarazo, la interpretación de Byrne al menos me resulta orgánica al ofrecer un registro expresivo que, con la mirada y la gestualidad de su rostro —respirando agitadamente o conteniendo el llanto—, es capaz de transmitir el agotamiento existencial de una madre desmoronada por la sufrimiento interno en medio de dilemas morales sobre su rol y el miedo al fracaso materno. El virtuosismo interpretativo de ella es pertinente dada su entrega física y psicológica, pero termina por agotarse cuando es reducida a un instrumento, en una puesta en escena funcional que apenas se destaca por el uso del primer plano, el fuera de campo, el sonido diegético, la elipsis, la iluminación fría y las atmósferas herméticas fotografiadas por la cámara de Christopher Messina enmarcada sobre encuadres cerrados. Estos elementos intentan dimensionar la psique perturbada de la madre, pero carecen de recompensa emocional o catarsis, de un drama fatigoso que en 113 minutos pierde su rastro como las olas de la playa.
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Ficha técnica
Año: 2025
Duración: 1 hr. 53 min.
País: Estados Unidos
Director: Mary Bronstein
Guion: Mary Bronstein
Música:
Fotografía: Christopher Messina
Reparto: Rose Byrne, Delaney Quinn, ASAP Rocky, Danielle Macdonald, Christian Slater, Conan O'Brien
Calificación: 5/10


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