La empleada es una película de Paul Feig que, dicho sea de paso, resume su poética de la feminidad para hablar sobre la condición de la mujer en la sociedad norteamericana de la actualidad, siguiendo la estela de otros trabajos suyos que no me molesto en mencionar porque, francamente, me parecen bagatela hollywoodense. Como thriller psicológico ofrece unas actuaciones decentes de Sydney Sweeney y Amanda Seyfried, pero su narrativa sobre violencia doméstica y masculinidad tóxica frecuenta demasiados lugares comunes antes de volverse irremediablemente aburrida para mi gusto, en dos largas horas de giros de tuerca innecesarios que me hacen cuestionar, en más de una ocasión, las torpezas del guion de Rebecca Sonnenshine, basado en la novela popular de Freida McFadden que ha sido un best-seller. La trama sigue a Millie Calloway, una mujer desempleada y en libertad condicional que, en medio de la desesperación, consigue trabajo como criada de la adinerada familia Winchester en Long Island, donde realiza las labores domésticas antes de dormir en la habitación hermética del ático y descubre, además, el cuadro clínico de esquizofrenia de Nina, la madre y esposa de la familia. En términos generales, la narrativa de Feig mezcla el drama erótico con el thriller psicológico, en un intento de perseguir las fórmulas convencionales del género para acercarse a la forma en que se hacían en la vieja escuela. El problema fundamental, no obstante, es que el guion adopta una estructura circular que estropea el desarrollo introductorio de los personajes al reducir sus acciones, por lo regular, a una serie de situaciones expositivas que mantienen el conflicto en una superficie acomodaticia de diálogos nimios a puerta cerrada y facilismos que devienen en escenas previsibles. Estos personajes, básicamente, son arquetipos unidimensionales en sus pretensiones de complejidad. Y la ejecución errática de la trama se pierde en la circularidad de escenas que giran sobre las sospechas de Millie como mucama en la casa de una familia retorcida mientras trata de superar el pasado siniestro; los delirios psicológicos de Nina provocados por la "irresponsabilidad maternal" con su hija pequeña y el matrimonio impostado que lleva con su esposo Andrew; los encuentros sexuales que sostiene Millie con Andrew "a espaldas" de Nina; el horror que experimenta Millie cuando se queda encerrada en el ático que esconde los secretos de Andrew; el plan de venganza compartida entre Millie y Nina como víctimas de violencia machista. Entre todo esto hay engaños, accidentes, homicidio, secretos y choques violentos, prolongados hasta un tercer acto que se extiende innecesariamente en búsqueda de un clímax sangriento. Pero todo carece de la precisión necesaria para construir el suspense porque Feig, entre otras cosas, opta por un tono inconsistente que prioriza el sensacionalismo para sintetizar un comentario sobre la violencia doméstica, la desigualdad de clases y la masculinidad tóxica, desde la óptica de mujeres presuntamente empoderadas que, como víctimas del trauma, atacan la misoginia con la misandria para comprometerse con las obviedades de la causa feminista. Al margen de esta síntesis discursiva, Sweeney, en el rol protagónico, da una interpretación más o menos aceptable que, en lo expresivo, se ve limitada por un personaje escrito con inconsistencias, quedando solo como la mujer vulnerable y sensual con un pasado turbio. Seyfried, por su parte, se roba un par de escenas como la esquizoide Nina, pero el material no le permite trascender el cliché de la ama de casa inestable. Brandon Sklenar está simplemente estereotipado como el hombre sofisticado convertido en psicópata. La puesta en escena de Feig suele encuadrarlos con elementos estéticos que buscan dibujar el retrato psicológico a través de la analepsis y el uso del espacio opresivo en los interiores lujosos de la residencia fotografiados por John Schwartzman. El resultado, en última instancia, me deja con la sensación de que se trata de un thriller torpe que, con sus baches narrativos y ritmo letárgico, refleja las nimiedades de las adaptaciones apresuradas de fenómenos literarios virales como los de BookTok.
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Ficha técnica
Año: 2025
Duración: 2 hr. 11 min.
País: Estados Unidos
Director: Paul Feig
Guion: Rebecca Sonnenshine
Música: Theodore Shapiro
Fotografía: John Schwartzman
Reparto: Sydney Sweeney, Amanda Seyfried, Brandon Sklenar, Michele Morrone, Elizabeth Perkins
Calificación: 5/10


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