Crítica de la película «Tras líneas enemigas» (2001)

Tras líneas enemigas
Hay películas de guerra que pretenden explorar la complejidad, el trauma del soldado o las ambigüedades morales de la intervención militar. Tras líneas enemigas, dirigida por John Moore, no es una de ellas. Aunque está basada en la historia del rescate del piloto norteamericano Scott O'Grady durante la Guerra de Bosnia en los 90, los 106 minutos que tiene de metraje me hacen pensar lo necesario como para saber que, con regularidad, es un filme bélico que pierde su rastro con una narrativa predecible y ruidosa que pone a Owen Wilson a correr en medio de un patriotismo acartonado. 


La trama, ubicada durante las etapas finales de la guerra de Bosnia en 1995, sigue la travesía de Chris Burnett, un piloto de la Fuerza Aérea estadounidense que, junto a su colega, el teniente Jeremy Stackhouse, suele pilotar un caza F/A-18 Hornet desde el portaaviones USS Carl Vinson para realizar tareas de reconocimiento aéreo en territorio enemigo; pero cuya misión cambia cuando recibe las órdenes del contralmirante Leslie Reigart para realizar una operación en Navidad, en la que su avión es derribado y queda atrapado en una zona hostil. 


En un principio, la narrativa me resulta interesante por la manera en que se establece el conflicto sobre las fórmulas genéricas del cine bélico y el thriller de supervivencia, con una premisa que es simple: un piloto estadounidense intenta sobrevivir en el bosque para llegar a un punto de extracción, mientras su comandante se enfrenta a la burocracia de la OTAN y a las órdenes de no intervenir. 


El problema fundamental, no obstante, es que el guion comete el error de no desarrollar a los personajes más allá de lo que justifica sus motivaciones y, a menudo, opta por mantenerlos estacionados sobre una circularidad de situaciones previsibles en las que suele abundar el diálogo expositivo que, por añadidura, anticipa lo que va a suceder antes del golpe de efecto. Estas decisiones me obligan a recibir con abulia las acciones que se reparten entre los intentos de Burnett para evadir a un francotirador asesino por fosas de cadáveres y pueblos destruidos; los planes de genocidio de un jefe paramilitar serbiobosnio; las discusiones de Reigart para ordenar la operación de rescate. Entre todo esto hay persecuciones, tiroteos y conversaciones éticas sobre el llamado del deber.


Sin embargo, el asunto carece de sutileza al colocar las piezas de forma errática. El protagonista es solo un soldado hueco sin ningún tipo de profundidad, que resuelve todo los problemas con aparente facilidad. Y la guerra de Bosnia, por el otro lado, queda reducida a un decorado frío lleno de milicianos genéricos y villanos de acento fuerte. Básicamente, no hay siquiera un intento de entender por qué esos hombres disparan bajo el contexto histórico de la masacre de Srebrenica. Todo se reduce al maniqueísmo de "americanos buenos contra serbios malos”. 


Wilson parece perdido en el papel de héroe de acción, pues su registro natural —irónico, despreocupado— choca frontalmente con las exigencias del personaje y es demasiado blando para transmitir la determinación o el sufrimiento sin lucir forzado. Gene Hackman, por su parte, es algo convincente como el militar de principios que desafía los protocolos burocráticos, aunque entrega una de esas interpretaciones de "autoridad gritando por teléfono" que ya había hecho mejor en otras ocasiones. 


La dirección de Moore, entre otras cosas, apuesta por el estilo hiperquinético que estaba de moda entonces con cámaras temblorosas, montaje nervioso, ralentíes gratuitos y una banda sonora que subraya el heroísmo en cada escena. Las secuencias de acción que construye son decentes. La fotografía de Brendan Galvin tiene momentos visualmente atractivos y el diseño de producción logra recrear un paisaje de posguerra creíble. Pero, por desgracia, ninguno de estos elementos consiguen evitar que su película sea como esos productos que Hollywood fabricaba con soltura a principios de los 2000: un espectáculo vacío de héroes unidimensionales y un mensaje patriótico envuelto en explosiones.



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Ficha técnica
Título original: Behind Enemy Lines
Año: 2001
Duración: 1 hr 46 min
País: Estados Unidos
Director: John Moore
Guion: David Veloz, Zak Penn
Música: Don Davis
Fotografía: Brendan Galvin
Reparto: Owen Wilson, Gene Hackman, Joaquim de Almeida, David Keith, Olek Krupa, Vladimir Mashkov, Charles Malik Whitfield, Gabriel Macht
Calificación: 5/10

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