Crítica de la película «Salvar el planeta Tierra» (2003)

Salvar el planeta Tierra

Salvar el planeta Tierra es una película del director surcoreano Jang Joon-hwan que, dentro de sus limitaciones, se presenta como un extraño híbrido de géneros cinematográficos. Lo que veo en su metraje me induce a pensar lo suficiente como para saber que Jang, en su afán por la mezcla genérica, trata de mimetizar algunos rasgos de la poética de Bong Joon-ho. Se puede decir que la premisa de mezclar géneros funciona hasta cierto punto, pero, en general, termina tropezando en su propia ambición y carece de sorpresa en su trama predecible sobre extraterrestres, asesinos y policías, donde en varias escenas soy asaltado por la sensación de que no me están contando nada que no haya visto antes con mejores resultados en géneros separados. Su argumento sigue a Byeong-gu, un hombre con trastornos mentales que secuestra a un empresario farmacéutico, convencido de que es un extraterrestre de alto rango que proviene de Andrómeda y planea atacar a la Tierra para acabar con el planeta, donde suele ser ayudado por una novia suya que juega con muñecas y también disfruta torturar al espécimen en una silla eléctrica para tratar de que revele información sobre la futura invasión que permita organizar un encuentro con el líder antes del próximo eclipse lunar. En términos generales, la originalidad de su narrativa tiene un arranque que me atrapa, en principio, por la forma radical en que opera su intersección de géneros entre el cine policial, el thriller psicológico, la comedia absurda, el terror de serie B y la ciencia-ficción más convencional. El problema principal, no obstante, es que el guión descuida el desarrollo de los personajes y opta por mostrarlos, más bien, como estereotipos que solo responden a fórmulas genéricas preconcebidas lejos de rellenar descripciones baladíes para impulsar la trama, a menudo atrapados en una circularidad de situaciones predecibles que reduce sus acciones a encuentros cercanos del primer tipo y dosis de violencia extrema a la hora pautada. En este sentido, simplemente permanezco impávido al observar con detenimiento los planes del psicópata clínicamente loco y lleno de odio que tortura al ejecutivo para vengarse por lo que le hicieron a su madre; los intentos de escapar del empresario secuestrado que no se cansa de soportar todo tipo de métodos tortuosos en la sala oscura; la típica misión del detective desacreditado que investiga el caso de las desapariciones por cuenta propia; los instantes de presunta comicidad que surgen de las conversaciones infantiloides entre el psicópata y su novia gorda que es acróbata. Su incapacidad para equilibrar los múltiples géneros que aborda estropea la capa de intriga y humor porque, dicho sea de paso, se desvía por rutas apresuradas que no tienen tanta cohesión, quedando en un agujero negro de facilismos y gratuidad que no agrega ninguna dimensión de profundidad discursiva al asunto. Por esta razón, encuentro un poco maniqueo el comentario social que esquematiza sobre la supuesta desigualdad sistémica del capitalismo y los límites de la crueldad humana, sobre todo cuando se interroga con metáforas obvias como la lucha de un sujeto de la clase obrera que odia la gestión empresarial por ser la responsable del fallecimiento de sus padres y de la corrupción moral de los individuos de la sociedad. Su lectura solo plantea un lado de la problemática. Pero, al margen de este discurso, por lo menos hallo creíble la actuación de Shin Ha-kyun como un hombre psicológicamente traumatizado por el sufrimiento y las heridas del paso. También la de Baek Yoon-sik como el empresario sinuoso y retorcido que se transforma en un perfecto masoquista. Con ellos, Jang encuadra una estética que es consistente adoptando elementos como el vestuario, el primer plano, la iluminación, el encuadre móvil, el montaje frenético y las atmósferas lóbregas que se gestan sobre escenarios especialmente siniestros. Nada de esto evita, sin embargo, que su sátira disparatada se escape de la zona de los clichés. Francamente, es más fácil salvarse de una invasión alienígena que de este desastre fílmico.



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Ficha técnica
Título original: Save The Green Planet! (Jigureul jikyeora!)
Año: 2003
Duración: 1 hr. 58 min
País: Corea del Sur
Director: Jang Joon-hwan
Guion: Jang Joon-hwan
Música: Lee Dong-jun
Fotografía: Hong Kyung-pyo
Reparto: Shin Ha-kyun, Baek Yoon-sik, Hwang Jung-min, Lee Jae-Yong, Ki Joo-bong
Calificación: 5/10

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