Crítica de la película «Las dos señoras Carroll» (1947)

Las dos señoras Carroll

Las dos señoras Carroll es una película de cine negro dirigida por Peter Godfrey que representa, en cierta medida, uno de los ejemplos de cómo el sistema de estudios de Hollywood podía tomar a dos de sus intérpretes más emblemáticos —Humphrey Bogart y Barbara Stanwyck— y colocarlos en un vehículo narrativo endeble y artificioso que prácticamente desaprovecha sus virtudes como actores. En apenas hora y media me hace pensar lo necesario como para saber que, asimismo, va por la misma línea de películas como Rebecca (Hitchcock, 1940), Sospecha (Hitchcock, 1941) y La luz que agoniza (Cukor, 1944). En lo particular, encuentro que tiene actuaciones irregulares de Bogart y Stanwyck, pero, además, siento que es un thriller psicológico con pretensiones de suspense gótico que termina siendo un ejercicio de aburrimiento sostenido, repleto de inconsistencias narrativas que me invitan a cuestionar, en más de una ocasión, el guion de Thomas Job adaptado de la obra teatral de Martin Vale. La trama sigue a Geoffrey Carroll, un pintor atormentado que aparentemente envenena a su última esposa luego de perder el interés romántico en ella; mientras, un tiempo después, su nueva esposa, Sally, comienza a sospechar lentamente que su vida corre peligro por el comportamiento sinuoso de este cuando pinta su retrato en la residencia de Londres. En términos generales, la narrativa tiene un arranque más o menos interesante que se acentúa al seguir las fórmulas de ese cine negro de misterio sobre hombres siniestros con un pasado y mujeres paranoicas que sospechan de sus maridos. El problema fundamental, sin embargo, es que el guion no se toma la molestia de desarrollar a los personajes lejos de las descripciones banales y, a menudo, reduce sus acciones a diálogos a puerta cerrada sobre intenciones y sospechas, en un abanico de situaciones predecibles que comete el error capital de revelar demasiado pronto la naturaleza psicopática del protagonista, eliminando casi por completo cualquier rastro de suspenso. Estos inconvenientes se reiteran con ahínco en las conversaciones conyugales entre Geoffrey y Sally en la sala; la ingenuidad de la hija preadolescente de Geoffrey que revela las "bondades" de su padre; el adulterio calculado de Geoffrey con una mujer elegante que admira sus lienzos como pintor; los dolores intermitentes de Sally antes de desconfiar de su esposo; el método de Geoffrey al diluir el veneno en vasos de leche todas las noches. Hay chantaje, mentiras, sospechas, asesinato. Pero noto también una ausencia de gancho en medio de las subtramas, donde el juego de desconfianza y ambigüedad psicológica se convierte en una cuenta regresiva en la que uno sabe más que los personajes durante casi todo el metraje. Bogart tiene algunas escenas convincentes cuando utiliza su mirada y los gestos para convertir la psicopatía de Geoffrey en una mezcla de encanto seductor, inestabilidad mental y frialdad asesina; aunque a veces tengo la sensación de que su interpretación oscila entre la contención estoica que lo hizo famoso y una sobreactuación forzada que estropea su representación de la locura. Stanwyck, por su parte, ofrece una actuación más creíble al ponerse en el rostro de una mujer que, como víctima de deducción, es obligada a transitar por las reacciones de incredulidad, histeria y miedo frente al asesino, con un registro expresivo que es consistente en su cuadro melodramático. La dirección de Godfrey suele encuadrarlos en una puesta en escena que, en lo estético, es algo correcta al colocar cuestiones como el vestuario y los decorados pomposos de la mansión, así como un uso adecuado de la iluminación expresiva y del encuadre móvil que en un par de escenas dinamiza el ambiente opresivo con la fotografía atmosférica en blanco y negro de Peverell Marley. La banda sonora de Franz Waxman, de igual modo, se incorpora con eficacia para evocar el lado sombrío del relato con su orquesta. Todo lo demás, por desgracia, queda solo como un producto menor de cine negro, uno apresurado que desperdicia a dos grandes estrellas por facilismos melodramáticos.



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Ficha técnica
Título original: The Two Mrs. Carrolls
Año: 1947
Duración: 1 hr. 39 min.
País: Estados Unidos
Director: Peter Godfrey
Guion: Thomas Job
Música: Franz Waxman
Fotografía: J. Peverell Marley
Reparto: Humphrey Bogart, Barbara Stanwyck, Alexis Smith, Nigel Bruce, Isobel Elsom, Patrick O'Moore
Calificación: 5/10

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